Tatiana Goransky: “El espacio del deseo y el placer ha sido puesto en jaque por lo políticamente correcto”

Detalle cubierta «Quisiera amarte menos», Tatiana Goransky, RIL Ediciones, 2020

 
Pliego Suelto conversa con Tatiana Goransky (Buenos Aires, 1977) a propósito de su nuevo libro, Quisiera amarte menos (RIL Ediciones), donde se narra la historia de seis personajes, cuyas vidas aceleradas transcurren entre el amor, la pasión, la lujuria y el crimen. Goransky ha publicado Fade Out (Comba, 2017), Los impecables (Comba, 2016) y ¿Quién mató a la Cantante de Jazz? (Cazador de Ratas, 2015). Asimismo, ha editado las antologías Barcelona-Buenos Aires (Once mil kilómetros) (Trampa, 2019) y el número 12/13 de la revista neoyorquina Los Bárbaros, dedicado a la ficción noir.

Acabas de publicar en España una novela breve, Quisiera amarte menos, ¿cómo fue el proceso de escritura, paralelo a la edición de varias antologías, y cuánto tiempo te llevó escribirla?

Terminé de escribirla justo antes de embarcarme en la primera antología, pero en ese entonces decidí darle prioridad al proyecto de tender puentes y dejar que la novela tomara aire. Tal vez tres años fue un poco excesivo, pero cuando me quise dar cuenta estaba editando y corrigiendo casi un centenar de textos ajenos y no podía poner mi energía en otro lado.

Fotografía: Alejandro Meter

El proceso de escritura fue lento. Empecé a entender que este proyecto necesitaba que no forzara un contexto tradicional. Cada monólogo tenía que funcionar de manera cuasi independiente y condensarlo todo de forma precisa. Quería un texto que pidiera una segunda lectura. Un texto que tuviera escondido un universo desplegable.

Así, de a poco, fui limpiando el primer borrador de todo lo que me parecía innecesario, de lo que estaba puesto solo para dar una falsa sensación de familiaridad. Borré el narrador en tercera persona que introducía la situación, borré nexos entre monólogos, borré diálogos y rescribí las voces de los personajes para que todo estuviera ahí, economizado pero presente. Como una pequeña llaga que de a poco supura y se convierte en una herida abierta.

Quería que el libro tuviera la misma estructura que lo narrado y que el universo individual de cada personaje se expandiera con la aparición del personaje siguiente.

Esta fue la primera vez que mi oficio de dramaturga estuvo tan presente en la edificación de una obra, pero era lo que el texto pedía, ya que en el fondo funciona de manera muy parecida a una Tragedia.

El libro se arma como un puzle cuyas piezas, los seis personajes que lo componen se van entrelazando hasta reconstruir la historia de un crimen pasional. ¿Por qué escogiste esta estructura fragmentada con saltos temporales constantes?

Tatiana Goransky, 2016

Porque me pareció que era la más adecuada para acompañar lo que se contaba.

Cada personaje se narra a sí mismo y a la vez narra a los demás. Todos están relacionados, pero también tienen una historia por fuera, una historia personal que los hace únicos y atiende a su propia temporalidad. Una historia que tiñe sus relaciones y, en general, los atormenta.

Los personajes se construyen desde sus discursos, pero también desde la mirada y las apreciaciones del resto de personajes, por lo que el lector tiene que estar alerta para discernir qué hay detrás de cada acto, de cada situación… ¿Buscabas esta actitud activa por parte del lector?

Sí, eso estaba pensado desde el principio. Como ejemplo puedo contarte que en una parte del libro se habla de un doble feminicidio real. Pero esa información la completa el lector solo si conoce ese caso. Si no lo conoce, el libro también funciona, pero si escuchó hablar de esa terrible historia, tendrá otras herramientas para leer el texto. Y así como te doy ese ejemplo, hay otros. De todos modos, prefiero no compartirlos, así cada uno puede tener su propia experiencia de lectura.

El crimen no es el único elemento de violencia presente en la trama, pues todos los personajes padecen dolencias físicas, patologías incluso afectivas o comportamentales… ¿Por qué tanta violencia?

No conozco a nadie que no se haya sentido violentado emocional o físicamente. Es algo que todos tenemos en común. Vivimos acostumbrados a la violencia en todas sus formas y, por más terrible que esto suene, no veo que sea algo que vayamos a poder erradicar pronto.

Tatiana Goransky, 2020

No hace falta ir más allá de las redes sociales y los discursos políticos. Hemos naturalizado cosas que jamás imaginamos que podríamos soportar. Sin embargo, aquí estamos, destruyéndonos los unos a los otros. Destruyendo el lugar en el que vivimos. Destruyendo a nuestros pares, destruyendo, incluso, nuestros propios cuerpos.

Cada personaje de la novela tiene sus razones para vivir de la manera en la que vive.

Aunque no todo es violencia…

Los personajes exhiben una sexualidad sin complejos ni tapujos, pero en muchos casos también bañada en la violencia del sometimiento. ¿El cuerpo, incluso el deseado, es un espacio de vulnerabilidad? Parafraseando al personaje de Juan, “¿Cómo puede alguien quererte tan bien y hacerte tan mal?”

Creo que este tema es bastante complejo. A menudo me pregunto qué va a pasar con el deseo y con el espacio de las fantasías privadas una vez que lo políticamente correcto quede instalado en todos lados.

¿La gente se permitirá seguir fantaseando con lo que le da placer o ya ni siquiera habrá lugar para eso en la imaginación del individuo? Creo que el espacio del deseo y el del placer se han puesto en jaque. No tengo respuestas, solo preguntas.

Con respecto a lo que dice Juan, creo que eso es otra cosa. Hay un cortocircuito que se plantea a lo largo de todo el libro: ¿Quién es el otro? ¿Cómo lo percibimos? ¿Lo vemos por lo que es o lo inventamos y reinventamos en nuestra cabeza? ¿Qué tipo de relación es posible en la actualidad? Y, en este caso, ¿qué es “querer bien”? Una línea que usamos hasta el hartazgo, pero cada vez se vacía más de sentido.

Tatiana Goransky (ed.). Especial Ficción Noir

La obsesión por la corporeidad del otro, durante los periodos de abstinencia, se vive como en un estado de mono, de dependencia a alguna droga. ¿Amar, desear al otro es esencialmente una cuestión corporal?

En el cuerpo está alojada la memoria más fuerte de todas, los grandes traumas, la dicha más absoluta, la vida cotidiana, las marcas. El cuerpo lo alberga todo, es nuestro continente, y se manifiesta cada vez que algo funciona mal o funciona demasiado bien.

Estos personajes aman de maneras diferentes, pero el cuerpo siempre está ahí, revelando las “verdades” de cada uno. Lo quieran o no.

El cuerpo del personaje de Vera, mujer de talla grande, acomplejada por ello, se ubica en un espacio más marginado. Sin embargo, parece ser la única que se redime, la única capaz de insuflar un amor más tierno¿La esperanza está en los márgenes?

Sí, creo que Vera tiene una comprensión de la vida muy diferente a la del resto de los personajes. Por razones que están presentes en su historia personal, siempre miró todo con ojos de niña, por decirlo de alguna manera. Y, de repente, algo de la realidad impacta con esa visión sostenida y la sacude. En ese movimiento algo se rompe y a la vez se construye.

Creo que sí, que hay algo de esperanzador en el personaje de Vera, pero nunca había pensado que era por su talla o por estar en los márgenes, aunque me interesa mucho esta lectura. Al fin y al cabo, estos personajes están sueltos y vivos en la página, y hace rato que no hacen solo lo que yo les pido.

Luis César Amadori, 1902-77

Supongo que ese es uno de los beneficios de dejarlos tres años tomando aire.

Desde el epígrafe, el lector puede comprobar que el título dl libro está relacionado con la canción homónima escrita por Luis César Amadori. ¿La canción sirvió de hilo del que tirar para desplegar esta historia?

El tema del título es muy curioso. Quisiera amarte menos era originalmente el nombre de otra novela que hace años tengo guardada en un cajón, pero nunca siento que está lista. Una novela que al principio se llamaba distinto, pero tuve que volver a titularla porque comenté su nombre en voz alta y a los pocos meses fue usado por otro autor.

Lo más interesante de todo esto es que la canción “Quisiera amarte menos” no cerraba con la novela que está en el cajón, pero me interpelaba todo el tiempo. Cada vez que escuchaba ese vals, esa letra de Amadori, algo en mí se iba armando. No fue hasta que terminé de escribirla y pasaron tres años que entendí el nivel de pertinencia.

A veces es así, el texto tiene título antes de que una descubra cuál es.
 

Sobre el autor
(Salon de Provence, 1986). Aunque nacida en Francia, España es, sin lugar a dudas, su país de adopción. De hecho, se especializó en literatura española y, concretamente, cursa un doctorado sobre dramaturgia contemporánea. Es co-directora de la Revista de Investigación Teatral Anagnórisis. Y, a pesar de la crisis, también co-dirige la Editorial Anagnórisis, sello digital especializado en teatro y estudios humanísticos.
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