Óscar Gual: «La programación es otra forma de escritura, con un lenguaje distinto, el de las máquinas»

Siguiendo con una generación de autores que evocan continuas referencias con el mundo tecnológico, científico y cultural de nuestro siglo XXI, nos hemos acercado a la obra literaria de un joven escritor, aunque también ingeniero informático, Óscar Gual. La presentación de su segunda novela recientemente publicada por DVD Ediciones, Fabulosos monos marinos, en la ciudad condal y la aclamada crítica de su primera obra, Cut and roll, anuncian un camino prometedor en el mundo de las letras.

No sólo el título de tu primera novela, Cut and roll (DVD Ediciones, 2008), sino también la estructura en capítulos o, mejor dicho, en tracks, expuesta en el dorso del libro (como un CD de música) nos invitan a una lectura en clave musical. De hecho, el capítulo 0 se abre con la presencia de nomenclaturas musicales y, por supuesto, de Michael Jackson y Prince. En Fabulosos monos marinos (DVD Ediciones, 2010), haces referencias a Metallica, Jarabe de Palo, Sepultura, Max Cavalera y Kraftwerk. ¿La música es un pretexto para escribir una novela o una novela es un pretexto para escribir sobre música?

La música puede funcionar como ruido de fondo de una novela, nunca como pretexto. Al contrario tal vez. En una novela tratamos temas que nos conciernen y nos preocupan y yo entiendo que la música ha ejercido una influencia brutal en el crecimiento de muchos de mis lectores y trato de llegar a ellos por ese medio. No es un uso simplemente anecdótico u ornamental, sino un uso discursivo, pues no es música de lo que hablamos sino bandas de música, no importa si te gustan o no, y esas bandas tienen vida propia y provocan cierta reacción en quien lee acerca de ellas.

En esta primera novela, nos adentras en una especie de relato detectivesco que recuerda las películas policíacas (nombras al famoso Sam Spade, protagonista de El halcón maltés) con la imagen de La Compañía (también recuerda el nombre utilizado en la serie norteamericana Héroes). En Fabulosos monos marinos recurres de nuevo a esta visión detectivesca. ¿A qué se debe esta coincidencia? ¿Se trata del sello personal de tu producción literaria?

Efectivamente, C&R funciona bajo unas premisas de relato detectivesco, con la salvedad de que Joel se sabe dentro de ese relato detectivesco. Hay una continua parodia del género, desde la escena inicial, en la que unos matones interpretan una secuencia similar a la de Reservoir Dogs y ellos lo saben y de ahí, al tratar de asumir esos roles, se desencadena la masacre. Después Joel emplea ese Manual del buen detective y se compara patéticamente con Sam Spade, la escala más alta según su manual.Me interesa resaltar esa autoconciencia del género porque entiendo que cualquiera que se viese envuelto en una situación parecida trataría de buscar paralelismos con la ficción, casi la única fuente de información al respecto que tenemos (pocos conocen a detectives y no son como los de las películas), y se abriría ante nosotros la misma brecha entre expectativa y realidad que a Joel. Quiero señalar que no es un elemento metanarrativo sino humanista. Si nos viésemos dentro de un género, trataríamos de comportarnos como personajes de género, con consecuencias tal vez ridículas. En FMM sin embargo la visión detectivesca está empleada con mayor fidelidad, si se puede llamar así, pues esos dos personajes y sus obsesiones encajaban muy bien en el género, el primero por ser un relato detectivesco metafísico y el segundo porque en la época en la que se sitúa esa historia, Sierpe, la ciudad donde todo ocurre, estaba dominada por las bandas, y esa ambientación refuerza tal idea.

A su vez, ambas novelas comparten la percepción del doble, el mundo apocalíptico, la ciencia ficción y el papel del texto como ensayo filosófico. ¿En qué medida escritores como Bolaño, Borges, Huxley u Orwell te han influenciado?

Tema peliagudo el de las influencias, en el que uno es el último en enterarse. Admiro mucho la obra de Bolaño, pero nunca he tratado de acercarme conscientemente, siempre lo tuve como un marciano. Tal vez Borges y esa forma de romper el relato realista y acercarlo al fantástico… pero ¿a quién no le ha influido Borges? De Huxley, Orwell y todos sus discípulos hasta llegar a Matrix, es imposible escapar.

¿Qué otras influencias han contribuido en la construcción de los pilares de tus obras?

Habrá muchas, pero las que yo soy capaz de detectar son las de la sci-fi, como Stansilaw Lem, por ser capaz de mezclar ciencia y humor de forma equilibrada, o Phillip K. Dick, por incrustar conceptos científicos en esa visión suya del realismo lisérgico. Las influencias estilísticas se me escapan. También algunos cineastas como David Cronenberg, John Carpenter, Darren Aronofsky o Richard Kelly manejan un imaginario con el que me podría identificar a menudo.

Las alusiones al mundo informático son constantes. En Cut and roll escribes: “La mayor frustración del programador es que el fruto de su trabajo no es material. No es nada de nada, es aire, es un texto que sólo entiende él y los pirados como él. Es un escritor de jeroglíficos.” ¿Cómo influye tu trabajo de ingeniero informático en la creación literaria? ¿Cómo ambas disciplinas interactúan entre ellas?

Sin duda. La programación de código es otra forma de escritura, con un lenguaje distinto, el de las máquinas. Diría que influye por una parte en el continente, pues me siento autorizado y de ahí que por ejemplo que en C&R embeba en el castellano fragmentos de código de programación y por otra en el contenido, pues en FMM se hacen paralelismos entre procesos mentales y computacionales, o hay capítulos que suceden en realidades simuladas. También de alguna manera trato de trasladar la precisión y la eficiencia necesaria en la escritura de código a mis textos, así soy extremadamente meticuloso incluso en los pasajes que parecen ambiguos o abstractos, procuro expresar eficientemente el grado preciso de ambigüedad o abstracción.

Tu primera novela se plantea como el viaje iniciático del protagonista, Joel. Él parte en una suerte de búsqueda de sí mismo, lo que queda reflejado en sus cambios de mascotas: el pez rojo, el bonsái o el camaleón. ¿Qué valor tiene cada una de ellas? ¿En qué medida corresponde a la evolución del personaje? ¿Qué representan para Joel?

Las mascotas funcionan como metáfora recurrente de lo que sucede en cada momento en la novela, como una pequeña ventana al lector. Así los peces, en la primera parte del texto, nos sirven para entender cómo ve Joel lo que le rodea, un mundo hostil donde prevalece la ley del más fuerte y él no es uno de ellos. El bonsái vira hacia el interior del individuo, el cuidado del espíritu, y su incineración muestra la incapacidad de Joel para cuidar de nada, ni de sí mismo ni de una mascota inanimada siquiera. Y el camaleón, animal que cambia de color para adaptarse al medio, aparece antes de la confrontación final, y tiene que ver con el juego de identidades establecido entre Joel, el hombre sin personalidad y Giradoux, ese antagonista con múltiples identidades.

“Somos una máquina de cálculo. Una máquina potente, flexible y paralela. Una máquina automática, determinista y sin cabida al azar. Una máquina compleja, capaz de generar un metafenómeno como la conciencia, que nos confunde y nos ilusiona, pero que es sólo un espejismo de una voluntad propia.” Con estas frases se define al ser humano. ¿Se trata de una crítica a la alienación humana? ¿Una crítica a su comportamiento frente a la sociedad?

El determinismo vs. libre albedrío es uno de los debates clásicos de la filosofía científica. En el caso de Joel, dada su formación en el mundo de los autómatas, era plausible este tipo de reflexiones deterministas al estar escrita la novela en primera persona. Además, es mucho más atractivo literariamente el determinismo que la libertad, y llevarlo hasta el paroxismo como hace Joel provoca cuestiones metafísicas como esas, que sirven para plantearnos el papel del individuo en la sociedad masificada, y la falsa conciencia de libertad de la que disfruta. Y esto último puede que ya no sea una exageración.

Recurres a figuras del mundo teatral (Stanislavsky, Giraudoux). Con ello, pones de manifiesto la elaboración y el uso del Método. ¿En qué medida te sientas identificado con él? ¿Cuál es tu opinión acerca de este Método?

El Método referido es una evolución imposible del método de interpretación de Stanislavsky, claro. Sería algo así como, en lugar de llevar la realidad a la ficción, llevar la ficción a la realidad y convertirse en otra persona en el mundo real. Quienes lo usan se transforman en distintos seres a lo largo de la historia. Es un juego de espejos pues al final todo sucede a su vez en un libro, en una ficción, y volvemos al principio. También me sirvo narrativamente de este Método para que Giraudoux huya constantemente cambiando de personalidad.

Cuando te refieres a “Pistola sobre Mesa”, dices: “El público llevará su imaginación hasta donde desee y decidirá la identidad y el pasado de sus personajes. A la carta. El guión dejará de ser una construcción y la incompetencia del director no maltratará la obra. Se trata de quitar la paja para dejar la esencia.” ¿En qué medida te adscribes a esta descripción? ¿Podrías explicarnos esta noción de “teatro comprimido”?

La noción de “teatro comprimido” apela de forma histérica a la madurez del espectador y a su intervención en el decurso de la obra. A una cierta forma de interactividad. Se trata de que, en una escena teatral que conste de una conversación entre dos personajes, que verse sobre cualquier tema, si introducimos sin ninguna explicación un elemento potente y extraño, como una pistola, en un segundo plano pero en esa misma escena, la fuerza de ese elemento empezará a contar la historia por su cuenta. Lo que dirán los personajes ya no significará lo mismo. Una historia distinta para cada espectador y distinta a la historia que sería sin la pistola. Una chispa para incendiar la mente del espectador. Es una obra a medias entre el director teatral y el público.

“Si vas y preguntas en la sección de arte es conveniente que se entere todo el mundo, que sepan que ha entrado un hombre cultivado, un tipo interesado en el arte y encima en el arte moderno, no un carca ni un trasnochado, alguien que se pasea por una galería sin confundir una bombilla mal colgada con una obra maestra.” ¿Se trata de una crítica al arte contemporáneo? ¿De una crítica a la concepción del arte y de su impostura frente a la sociedad? ¿De una crítica a cierto esnobismo artístico?

No es una crítica al arte contemporáneo, sino una defensa del arte que le guste a uno. Si te gustan los libritos con platillos volantes o monstruos de tres cabezas en las portadas, que no te dé vergüenza comprarlos, pues los libros que leas o las películas que veas no deberían servir como baremo de estratificación social. C&R reflexiona sobre ese mundo, el bioarte en completo, y también sobre de algo que sí me interesa mucho y es el progresivo y dramático alejamiento que sufre el arte respecto de la artesanía.

¿Podrías decirnos quien se esconde detrás de Ella? ¿Se trata de la conciencia del personaje? ¿De un simple miembro de La Compañía?

Al crear ese personaje, siempre pensé en Ella como una especie de ser demoniaco inferior que ha decidido pasárselo bien jugando con humanos (como si tuviese una pecera de monos marinos, relacionándolo con mi segunda novela). Vende y compra cosas a las personas e interactúa condescendientemente con ellas. Al parecer sucede con este personaje que cada lector lo interpreta a su manera: la conciencia del narrador, el propio Giraudoux, incluso autómatas…

“Todo puede ser una realidad fantasma. Todo puede ser tan real como un sueño. Todo el universo puede ser nuestro pequeño mecano interior.” ¿Cuál es tu concepto de realidad?

La realidad es aquello que percibimos por nuestros cinco sentidos, que no son precisamente los más potentes ni los más fiables. Por más complejos que sean los mecanismos artificiales de observación que diseñemos, aquí el cuello de botella seguimos siendo nosotros. Es nuestra mente la que considera que todas esas partículas subatómicas que se mueven a gran velocidad frente a tus ojos, si se comprende entre cierto rango de frecuencias sea algo sólido, o no. Es una convención. Es el canal humano de la realidad, pero puede haber otros.

“[…] la mayor obra, la más completa, la que engloba a todas las demás, es escapar del azote del tiempo y conseguir narrar nuestro propio fin. Vivir nuestra muerte.” Se trata de las bases de lo que sería la llegada del Arte Total. ¿Podrías explicarnos un poco más este concepto?

En C&R se trata sobre la idea de nosotros como nuestra propia obra de arte. El bioarte extremo propone la vida, los especímenes vivos, como objeto artístico. Y de ahí a que seamos nosotros no hay más que un paso. Una vez llegados a ese punto y dejando a un lado el foco físico para adentrarnos en el metafísico, qué superaría narrar lo inenarrable, narrar algo que sabemos que sucede pero que nunca podremos contar: la muerte propia.

El calor sofocante del Bonus Track 1 se contrapone a las constantes alusiones acuáticas. ¿Qué motiva este cambio? ¿Qué representa el paso del diluvio a la sequía?

La climatología es un recurso empleado en C&R como alusión a ese componente demoniaco y caluroso al que nos referíamos antes cuando hablábamos de Ella y de La Compañía. Entiendo que el clima es algo que afecta de forma subjetiva y no visual, no es algo que se describa sino que se describen sus consecuencias, y eso resulta adecuado para un narrador en primera persona. Podría interpretarse ese Bonus Track 2, sucede en una isla y en un barco, como la transición hacia el mundo acuático referido en FMM. Las alusiones acuáticas son de opresión, pues por más que lo intentemos el agua nunca será nuestro elemento, y también porque es imposible saltar afuera de nuestra respectiva pecera.

En Fabulosos monos marinos, aludes al concepto de “mundo permanente”. ¿Podrías explicárnoslo?

Un mundo ficcional permanente, o persistente, es aquel en el que suceden cosas también cuando el lector no lee (un libro), el niño no mira (sus juguetes o sus mascotas), o el jugador no juega (al videojuego). Un mundo persistente sería World of Warcraft, aludido en FMM, y del que serían, bajo mi opinión, precursores, mascotas como los monos marinos, pues ofrecían (aunque luego no lo daban) la oportunidad de tener juguetes vivos, juguetes que jugaban solos, incluso cuando tú no estabas. Uno de los objetivos de FMM es ofrecer esa misma profundidad en un libro, de que Sierpe bulle, de que hay vida más allá del lector y suceden muchas más cosas de las que acabamos conociendo.

¿Cómo surge el recurso de narrar un episodio sobre una ola de asesinatos que incluye personajes reales como Fernando Savater, Pau Dones y las hermanas Koplowitz?

El episodio parte de la idea de un inspector policial que “invente” a su propio asesino en serie enlazando él mismo varios asesinatos irresolutos que nada tengan que ver. Influenciado por la ficción, éste policía encuentra datos que enlaza y construye a su asesino. La víctima, inocente y aburrida, acepta su culpabilidad porque le supone convertirse en alguien rematadamente genial. La temática de los asesinatos versaba sobre la carrera discográfica de Metallica y la filosofía alemana del siglo XX. Entonces entendí que los crímenes sucedidos en una ciudad ficticia como Sierpe debían ser de personajes ficticios y los que sucedían fuera, en otras ciudades reales como Madrid o San Sebastián, debían ser, evidentemente, de personajes reales.

¿Cuáles han sido las reacciones de los citados personajes de la vida real, al enterarse de que en el libro han sido asesinados?

Lo desconozco, me extrañaría que fuesen conocedores del tema, pero desde aquí apelo a su sentido del humor. En ningún momento ellos salen malparados, no están descritos personalmente, no es un ataque. Su presencia es caricaturesca, en calidad de símbolos públicos, filosóficos (Savater), culturales (Donés) y capitalistas (Koplowitz). Pensé que, por las características del pasaje y de la obra pública de cada uno de ellos, eran los que mejor encajaban.

¿Qué tipo de humor definiría tu obra? ¿Se trata de un humor simpsoniano?

Creo que es una definición muy apropiada. Personalmente puede que yo, como espectador, me ría más con otras cosas más inmediatas, soy así de simple, como cualquier película de de Ben Stiller, de Leslie Nielsen o de los ochenta. Pero yo no soy tan gracioso y mis textos tienden más al humor simpsoniano o al de los Cohen.

¿Qué función cumple la aparición constante de imágenes de serpientes, gusanos y orugas? ¿Es la metáfora de seres repelentes condenados a vivir atados a la superficie?

Por una parte son seres, por su fisonomía, atados a la superficie, al igual que nosotros o los monos marinos en su pecera, motivo capital en FMM. También tiene relación con el tiempo, y su forma sinuosa, espesa y circular que tiene en Sierpe. Por otra parte hay una constante presencia reptiliana en la novela, a modo de espejo bizarro de la condición humana y por la capacidad de estos seres de mudar la piel, en relación con las alteraciones identitarias que, a causa de la maldición, suceden en Sierpe.

Después de escribir la novela, ¿ha cambiado tu visión del nihilismo en estos tiempos?

Sí. Creo que el nihilismo no debe llevar a la depresión ni a la autodestrucción, porque lo que niega el nihilismo ahora ya no nos parece tan necesario para continuar con nuestra vida. Me interesa lo que dice el inspector sobre su falso culpable en FMM, que, tras comprobar que Dios nos ha fallado, podemos simplemente lamentarlo y seguir follando y bebiendo.

¿Personajes como el doctor Dédalo (el psiquiatra que se autoestimula durante sus consultas) están concebidos cómo una crítica a la psiquiatría o como la distorsión de esa actividad profesional en un mundo apocalíptico como Sierpe?

Yo trabajo con muchos psicólogos y no pondría mi salud mental en sus manos. Aunque también conozco casos en los que han sido de gran ayuda, así que no tengo una opinión definida al respecto para criticar la psiquiatría en sí. Pretendía crear un par de personajes que estuviesen presentes durante todo el lapso temporal y toda la novela, y un psiquiatra me parecía apropiado pues es alguien que conoce a los personajes, sus pacientes, y puede influir en ellos, en la novela. Tiene algo distorsionado esa autoestimulación de Dédalo, pero es que, al igual que me sucede con la antropología (en el capítulo “M.I.A.”) me resultan fascinantes las disciplinas cuyo objeto de estudio son los seres humanos, pues ponen al observador en una posición francamente paradojal, es una observación distorsionada también.

¿El hecho de relacionar el comportamiento de un asesino en serie con la evolución de las letras de Metallica y la filosofía nietzscheana te acercan al concepto de concatenación universal, que usa Fernández Mallo en su obra (Entrevista en Pliego Suelto edición de septiembre 2010)?

Como hablábamos anteriormente, me interesa mucho esa pelea que tiene lugar en nuestro cerebro entre el libre albedrío y el determinismo. Si Agustín dice (leo en vuestra Web la entrevista a la que te refieres) que “las casualidades puras no existen, las crea el cerebro de quien relaciona dos o más acontecimientos”, no puedo estar más de acuerdo, ya que en esa historia es el policía quien “diseña” la trayectoria de ese serial killer a partir de indicios inconexos que él mismo conecta a su antojo sirviéndose de argumentos peregrinos.

Tu obra plantea la presencia del doble, de la autenticidad y la no autenticidad y el simulacro, ¿alguna reflexión, al respecto?

Mis dos novelas se cruzan ahí, en el conflicto de la identidad. En C&R nadie sabía quién era, el antagonista cambiaba de identidad y eso era el motor que movía la trama. En FMM los protagonistas se transforman en otros seres a causa de una maldición que sufre Sierpe. De ahí resulta pertinente esa constante alusión al doble, a la falsificación, al doppelgänger a las distintas instancias de una misma persona (virtual, ficcional, real). Es un modo de mostrar lo inestable y confusa que resulta nuestra identidad.

¿Tienes alguna relación con la Generación Nocilla?

Es una relación curiosa. Cuando yo publico mi primera novela, empiezan a llegarme inputs sobre tal Generación, y yo ni conocía a nadie ni había leído a ninguno de ellos. Pero, no sé, por la editorial o por la edad o por lo que sea, me metieron en el saco. Quizá desde fuera se vea mejor esa afinidad. Lo cierto es que he coincidido con todos ellos en algún evento y me llevo muy bien, y admiro su obra en algún caso, pero mi carrera como escritor no ha seguido literaria ni editorialmente su camino, pues ellos empezaron mucho antes, la mayoría juntos en Barcelona, y ahora están también más o menos en el mismo status todos ellos.

¿Qué tal la experiencia en la antología Odio Barcelona?

Genial, fue un trabajo muy divertido, y el libro funcionó muy bien, en gran parte gracias a la buena labor editorial.

Para concluir, ¿cuáles son tus proyectos futuros?

Buscamos editorial para un proyecto a cuatro manos con Robert Juan-Cantavella, es una nouvelle, va de zombis y cantautores. Espero en unas pocas semanas sentarme a escribir mi nuevo proyecto en solitario, tengo un par de buenas ideas en mente, pero primero quiero terminar de definirlas y después decidiré a cuál de ellas ataco primero.

Sobre el autor
Textólogo. Lic. en Filología Hispánica (Universitat de Barcelona) y en Periodismo (U. de San Martín, Lima). Trabajó en Expreso y Frecuencia Latina TV (Perú) y colaboró con El Universal y W Radio (Colombia). Reside en Barcelona y ha sido articulista de Mundo Hispano y Tribuna Latina. Sus temas: política internacional, inmigración, literatura, rock y culturas juveniles. Desde 2009 es editor-coordinador de PS. Actualmente realiza el Máster de Experto en ELE.
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