J. Ledesma y J.A. Mañas: “Lo que caracteriza a la novela negra es la sensibilidad social y cierta atmósfera sicológica”

Fragmento cubierta «En el descuento», J.A. Mañas y J. Ledesma. Alrevés, 2022

 
Entrevistamos a José Ángel Mañas (Madrid, 1971) y a Jordi Ledesma (Cambrils, 1979), autores de En el descuento, una novela negra a caballo entre Madrid y Barcelona que acaba de publicar la editorial barcelonesa Alrevés. Ambos autores reflexionan sobre los entresijos del proceso creativo de un libro escrito a cuatro manos, de sus referentes del género y sobre la novela de un exfutbolista, que acaba de salir de la cárcel, y que sobrevive, según los códigos de lealtad de la calle, en medio de un mundo quinqui impregnado por el trap.

Lo primero que vemos es que se trata de un road-movie que empieza en Madrid y termina en Barcelona. ¿Esto fue una idea para hermanar las dos ciudades después de los roces que han tenido últimamente?

JL: Lo mejor es que nos dividamos las respuestas. Arranca tú primero, Jose.

Mañas y Ledesma, escritores

JAM: Sí, bueno. La verdad es que cuando Jordi y yo hablamos de escribir una novela a cuatro manos, lo primero en lo que coincidimos fue que tenía que cubrir una geografía en la que los dos nos sintiésemos cómodos.

A mí se me conoce principalmente por novelas como Historias del Kronen, Ciudad rayada, La última juerga o Una vida de bar en bar. Me he hecho una reputación como cronista callejero y realista de Madrid, y Jordi a la vez ha ambientado sus principales obras en Barcelona (Narcolepsia, El diablo en cada esquina) y Cambrils (Lo que nos queda de la muerte, La noche sin memoria).

Estaba claro que para que funcionase y nos sintiésemos los dos cómodos, tenía que transcurrir entre las dos ciudades.

JL: Ha habido como un reparto de autoridad en la elección de las localizaciones. En la parte madrileña, en el arranque de la novela, quien mandaba era Mañas, y en la parte barcelonesa, quien mandaba era yo.

Chúster, el protagonista, se llama así porque es un admirador de Schuster, el jugador culé. Él en su tiempo jugó tanto en el Barcelona como en el Real Madrid…

JAM: Y también en el Atlético. Él y Futre metieron dos goles al Madrid en la final de la Copa del Rey del 92, que los madridistas todavía recordamos. Chúster fue lo único que teníamos cuando empezamos. Sabíamos que tenía que ser un exfutbolista porque los dos somos muy futboleros, y poco más aparte de que, eso sí, queríamos arrancar la novela con Chúster saliendo del talego.

Jordi Ledesma, 2016

JL: Chúster sale de la cárcel, ese es el punto de partida. Es un delincuente, exfutbolista, alguien a quien la vida no ha tratado bien, y que además nada más salir se encuentra a merced de terceras personas. Lo único que tiene a su favor es no haber sido un chivato, lo cual no vale demasiado porque esa lealtad es algo que se presupone entre criminales. Por lo que, de alguna manera, Chúster tiene el deber de mantenerse al lado de Francisco, su exjefe, que es quien viene a recogerle a la salida de la cárcel, en Alcalá-Meco.

A través de esa vivencia vamos a ir descubriendo a una persona con una moral particular en contraste continuo con todo lo que gira a su alrededor. La interioridad de Chúster, mediante reflexiones, lo va a ir destapando, entendiendo rápido el lector que, a pesar de la fragilidad de su posición, sí existen límites para él.

Creo que una de las grandes bazas de la novela es cómo juega con la ambientación. Hay una textura circunstancial en cada fase de la historia que casa a la perfección con cada desencadenante, ya sean situaciones disparatadas, que las hay, de acción o de notable carga emocional. El hecho de ser cojo interviene en que todo le cueste más.

Lo que se nota, en la novela, es que manejáis muy bien los submundos un tanto marginales. Las escenas en los clubes y el prostíbulo de carretera resultan muy convincentes. ¿Cuánto de vivencia hay en esta novela?

JL: Son escenarios que creo que vienen a ser como un pozo. Existe una red de gente atrapada en esos submundos. A menudo se nos insiste en que de la derrota se aprende, y por lo tanto hay algo que aprender de los derrotados.

Luis Buñuel, 1950

JAM: Hombre, lo que caracteriza la novela es esa empatía por los perdedores de la historia. Es algo que a mí siempre me ha admirado de la obra de Jordi. Se siente en él una sensibilidad especial hacia la injusticia y una empatía fuertísima hacia todos los personajes. Es alguien capaz de trasladarte esa simpatía hacia ellos y de conmoverte, y al mismo tiempo darle una dignidad a todos estos desheredados.

En el descuento, por esta sensibilidad social que demuestra, para mí tiene un punto de contacto con Los olvidados de Buñuel, por ejemplo. O con el mundo quinqui o el trap, al que rendimos un homenaje en un momento dado.

En el descuento tiene algo de muy local y auténtico, que es lo mejor que puede ser el arte. A los dos nos gusta el arte con raíces.

¿Qué es para vosotros la novela negra?

JAM: Para mí lo que la caracteriza es esa sensibilidad social de la que acabas de hablarnos, primero. Y luego una cierta atmósfera sicológica. En una buena novela negra uno siente, desde el principio, que hay algo que no va. Es una atmósfera como de anormalidad, que se palpa tanto en lo sicológico –son muy raros los personajes equilibrados y sanos en una novela negra– como en el trasfondo social, donde prima una sensación de decadencia y corrupción.

Dentro de ello, nosotros hemos trabajado con un héroe que tiene una enorme dignidad moral, que es algo muy característico, por cierto, de las novelas de Ledesma, y algo menos en las mías.

JL: Coincido en lo de la atmósfera y en lo del contexto social que la respira. Creo que eso es importante. Se trata de una manera de mirar, y de narrar esa mirada.

Jim Thompson, 1964

Esa decadencia y la intensidad rara, que menciona Mañas, tenía que flotar en todo el texto, cubrir todas las imágenes. Para mí, esa es la esencia de la novela negra, muy por encima de argumentos y tramas, polis y cacos, muertos y homicidas.

Ya que estamos en el género, ¿cuáles son vuestros autores favoritos?

JL: Uno siempre parte de los clásicos, aunque prefiero el género ya evolucionado, más existencialista. Me gustan mucho las novelas de Jim Thompson, las de Hubert Selby Jr, me fascinan.

Me gusta el género negro que no pretende ser policial. José Ángel y yo queríamos una novela que jugara unas pautas al estilo de Donald Westlake, por citar un referente, pero los códigos tenían que ser ibéricos, una novela negra cañí, como las de Julián Ibáñez.

JAM: Yo soy más de Hammett que de Chandler, y desde luego soy muy de clásicos. Jim Thompson, ya que lo menciona Jordi, es, tal vez, el que más me guste por la finura sicológica que es capaz de desarrollar en obras como El asesino dentro de mí o Pop 1280. Goodis me gusta mucho también, supongo que como a todos. Me engancha su atmósfera. Y en España tengo el corazón dividido entre el Pérez Merinero de Días de guardar, el Andreu Martín de Prótesis o el Vázquez Montalbán de La soledad del manager.

Volviendo a En el descuento, ¿qué estilo nos vamos a encontrar? ¿Hay más Mañas o Ledesma en la escritura? ¿Cómo lo habéis escrito?

JAM: Eso ha sido lo más bonito del proceso. Ha sido como un partido de ping-pong. El texto iba y venía de Madrid a Barcelona y, al cabo de un momento, ni yo mismo era capaz de discernir lo que había escrito Ledesma de lo que había escrito yo.

M. V. Montalbán, 1977

Tenemos sensibilidades afines y temperamentos complementarios. El resultado es que nos hemos mezclado como un buen cóctel literario en el que un sabor potencia al otro. Para mí, eso ha sido lo más bonito del proceso. Ha sido, casi, como algo mágico.

JL: Es cierto que, tras las diferentes pasadas, idas y venidas, no se puede discernir lo que ha escrito uno de lo que ha escrito el otro, y eso tiene algo mágico, sí.

No sé cómo trabajan otros autores, pero nosotros hemos encontrado un método en el que no hay palabra de uno por la que no haya pasado el otro y eso genera una voz única. No hay tramos que firma uno y pasajes del otro.

Creo que esa es otra de las virtudes de En el descuento. Además de que los dos somos buenos dialoguistas. En la prosa, Mañas, es mucho más seco que yo, y creo que ahí nos hemos complementado muy bien. Nos dábamos lo que necesitábamos. La experiencia ha sido muy positiva. Y creo que repetiremos.

Pues ha sido un placer hablar con los dos. Buenas tardes y gracias por atendernos.

JL: Buenas tardes. Encantado de charlar con vosotros. Gracias.

JAM: Buenas tardes y saludos a todos los lectores de Pliego Suelto.
 

Sobre el autor
Textólogo. Lic. en Filología Hispánica (Universitat de Barcelona) y en Periodismo (U. de San Martín, Lima). Trabajó en Expreso y Frecuencia Latina TV (Perú) y colaboró con El Universal y W Radio (Colombia). Reside en Barcelona y ha sido articulista de Mundo Hispano y Tribuna Latina. Sus temas: política internacional, inmigración, literatura, rock y culturas juveniles. Desde 2009 es editor-coordinador de PS. Actualmente realiza el Máster de Experto en ELE.
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