Robert Juan-Cantavella: “Los cambios importantes vienen siempre de las vanguardias, no de espíritus reformistas”

Fragmento de la cubierta de «Nadia», de Robert Juan-Cantavella, Galaxia Gutenberg

 
Conversamos con el escritor y traductor Robert Juan-Cantavella (Almassora, 1976) acerca de su última novela Nadia (Galaxia Gutenberg), donde retrata la búsqueda de una enigmática mujer a través de distintos países de Europa y de momentos históricos cambiantes, en medio del auge de la criminología del siglo XIX y el del activismo político-contracultural de los siglos XX y XXI. Juan-Cantavella, como novelista, ha publicado otros títulos: Y el cielo era una bestia (Anagrama, 2014), Asesino cósmico (Mondadori, 2011), El Dorado (Mondadori, 2008) y Otro (Laia Libros, 2001). Además, ha escrito el libro de crónicas La realidad (Malpaso, 2016) y la colección de relatos Proust fiction (Poliedro Editorial, 2005).

[Leer un fragmento de Nadia]

Has publicado tu quinta novela, Nadia, que describes en la “Nota del autor” como “una historia basada en hechos reales”. Sin embargo, no se trata de una novela realista al uso, ¿cómo fue la creación de este entramado que se mueve dentro de unas coordenadas temporales y factuales propios de la realidad histórica?

R. Juan-Cantavella, escritor

Sí, es como un pequeño chiste. Allí digo: “De tener la frase algún sentido, podría hablarse de una historia basada en hechos reales”.

Sucede que la frasecita de marras no tiene el menor sentido. Todas las novelas del mundo están basadas en hechos reales, incluidas las de ciencia ficción y fantasía, puede que estas incluso más que las otras.

Nadia no es ni de ciencia ficción ni de fantasía, pero tampoco es una novela realista. Sería imposible tratar de que el lector creyese que las aventuras que viven los protagonistas podrían haber sucedido, que es lo que sucede con una novela realista.

Pero aún así, la mayor parte de las cosas que en ella se cuentan sucedieron, son hechos históricos que tienen que ver con una cierta contracultura del siglo XX, y con los orígenes de la criminología, donde juegan un papel protagonista pioneros como Franz Joseph Gall y Cesare Lombroso.

Parece que sientes especial interés por temáticas relacionadas con la ciencia. Si en tu anterior novela, Y el cielo era una bestia, tratabas el tema de la criptozoología, en Nadia te interesas por la criminología. ¿De dónde nace tu interés por las disciplinas científicas o pseudocientíficas?

Anagrama, 2014

No lo sé. El caso es que por una razón u otra me interesan. Y que últimamente, es cierto, he jugado con estos intereses personales a la hora de componer mis novelas.

En el caso de Y el cielo era una bestia era una disciplina pseudocientífica, la criptozoología. En Nadia es una ciencia perfectamente admitida por la academia, pero yo me fijo en sus inicios, y, ahí, cuando la criminología estaba dando sus primeros pasos, la diferencia entre ciencia y pseudociencia no existe. Funcionan de un modo muy parecido, avanzan a trompicones y a base de contradicciones.

Creo que eso es lo que más me interesa de estos discursos, su espíritu tentativo. La mayor parte de lo que establecieron Franz Joseph Gall y Cesare Lombroso, por no hablar de Egas Moniz, que también aparece, hoy ha sido superado y resulta muy difícilmente defendible.

Con su evolución y perfeccionamiento, las ciencias, cualquier ciencia, va cerrando las puertas a los curiosos, como yo, que se van viendo paulatinamente desarmados para entender un lenguaje cada vez más específico y complejo. Pero en sus inicios todo resulta más cristalino, más accesible. Y también más falible. Supongo que por eso me interesa.

La novela se va desarrollando en diferentes temporalidades que conviven a pesar de su disparidad. Por un lado, tenemos la trama del caso que ocupa a los personajes centrales y, por otro, el recorrido histórico, que avanza y retrocede en el tiempo constantemente, desde el siglo XIX al XX. ¿Cómo se fueron nutriendo todas estas temporalidades?

Cesare Lombroso, 1880

Ese juego con el tiempo era lo que más me interesaba de la novela, estaba en su mismo origen.

Hay episodios de activismo político vinculado con esa rama de la contracultura que antes apuntaba, y otros de los orígenes de la criminología, que cuento con tanta fidelidad como me han permitido mis lecturas. Unos, eso sí, están muy distanciados en el tiempo de los otros, abarcando dos siglos más o menos. La peripecia que protagonizan mis personajes, no obstante, es una aventura que cruza todo este territorio sin mayor problema.

La novela cuenta una persecución. En cada capítulo estamos en una época distinta. Pero esa persecución no se ve afectada, ellos siguen, para ellos ese salto de décadas es tan natural como cruzar una calle. Como cruzar, en este caso, un capítulo.

Lo primero que tuve claro con Nadia es ese juego. Todo el resto vino después.

Además de los saltos temporales, la trama avanza por diferentes escenarios europeos que permiten recomponer la imagen de una Europa cambiante asociada al activismo político. ¿Crees que el cambio y el activismo político van necesariamente de la mano?

Eso parece. A lo largo de la historia, los cambios importantes vienen siempre de las vanguardias, no de espíritus reformistas.

La jornada de ocho horas que ahora rige el horario laboral, por lo menos sobre el papel, se consiguió en la calle y a tortazos, precisamente ahora hace un siglo.

Los movimientos de activismo político que aparecen en Nadia son de otro tipo, juegan con la ironía y el lenguaje, y nunca consiguieron nada semejante. Pero son siempre propuestas radicales, a veces descabelladas.

Pedir una reforma del convenio laboral no da para una novela, o no es el tipo de novelas que me interesan.

La protagonista, Nadia Europa, se escurre todo el rato. De alguna manera, ¿se trata de una metáfora del propio ser humano en su búsqueda constante? ¿O de una relectura de la Europa que parece escaparnos?

Nadia es un personaje borroso, en fuga, equívoco, nunca está del todo claro si existe, aunque los hechos que se le atribuyen, lo que de ella se dice, parece que apunte a que sí, aunque no quede claro de en qué forma.

Nadia Europa es un personaje que juega con las identidades múltiples, como Anonymous, que no aparece en la novela, pero es ahora mismo la más popular y fácil de entender.

Y sí, con ese personaje la novela sí propone una lectura de Europa. Una lectura subjetiva, parcial, faltaría más. Una lectura que arroja una imagen muy distinta a la de la Europa que ahora sufrimos, comandada por un atajo de mercachifles con los que no me gustaría encontrarme en un callejón oscuro, gente como Juncker, como Lagarde. Nadia bucea en la historia de Europa para buscar una imagen distinta a la que nos inflingen estas… bellísimas personas.

R. Juan-Cantavella, escritor

En una entrevista, Todorov apunta que la pluralidad es una característica positiva y fértil de Europa, a la vez que pone de manifiesto que la libertad de los individuos limita la soberanía del pueblo. ¿Cuál es la imagen que tienes de Europa como nación de naciones? ¿Dónde queda el individuo en esta macrorrealidad?

La novela apuesta por una Europa gamberra que tiene más claro lo que no quiere ser, lo que no le parece bien, lo que considera un ataque del que es lícito defenderse, que la forma en que un proyecto político tan complejo como Europa podría ser viable.

No se mete en ese berenjenal. De las opciones que apuntas, Nadia y los suyos apuestan por el individuo. Las naciones y las banderitas quedan muy lejos de sus intereses. Y de los míos ni te digo.

Para concluir, de cara a 2020, ¿trabajas en alguna traducción, proyecto o en algún texto propio?

Estoy traduciendo un par de libros, de Jonathan Littell y de Daniel Pennac. Y peleándome con una novela. Lo primero estará listo mucho antes que lo segundo.

Gracias.
 

Sobre el autor
(Salon de Provence, 1986). Aunque nacida en Francia, España es, sin lugar a dudas, su país de adopción. De hecho, se especializó en literatura española y, concretamente, cursa un doctorado sobre dramaturgia contemporánea. Es co-directora de la Revista de Investigación Teatral Anagnórisis. Y, a pesar de la crisis, también co-dirige la Editorial Anagnórisis, sello digital especializado en teatro y estudios humanísticos.
Submit your comment

Please enter your name

Your name is required

Please enter a valid email address

An email address is required

Please enter your message

PliegoSuelto | 2020 | Creative Commons


Licencia de Creative Commons

Una web de Hyperville

Desarrollada con WordPress