Miguel Ángel Carmona: “Tras viajar con los exiliados vi que Kuebiko debía centrarse en la dimensión humana del viaje”

Campamento de registro, Roszke, frontera Hungría y Serbia. Fotografía: M.A. Carmona

 
Imaginemos España a mediados del siglo XXI: en guerra civil, crisis humanitaria y refugiados, que buscan llegar al norte del continente, atravesando las ruinas del proyecto europeo, devorado por los populismos y rodeado de muros y alambradas… Este el escenario de Kuebiko (Pre-Textos, 2018), el nuevo libro de Miguel Ángel Carmona del Barco (Badajoz, 1979). En la siguiente entrevista, Carmona habla de la escritura de Kuebiko, de la guerra y de su experiencia directa con los exiliados. También se refiere al mundo de la autoedición, el cual conoce bien de primera mano. Carmona es asimismo autor de la colección de relatos Manual de autoayuda (Salto de Página, 2016).

[Leer fragmento de Kuebiko]

El título de tu última novela, Kuebiko, es sumamente enigmático. ¿Por qué lo has elegido?

KUEBIKO es un dios sintoísta cuya representación es un espantapájaros. Como tal, no puede moverse, pero tiene conciencia del mundo.

John Koenig

John Koenig, en su «Diccionario de oscuros padecimientos», escoge este significante, KUEBIKO, para referirse a un sentimiento que él describe más o menos así: estado de agotamiento provocado por un acto de violencia sin sentido, que te obliga a clavarte en tu sitio y sentirte impotente, mientras estallas dentro de tus costuras.

Eso era exactamente lo que yo sentía cuando decidí escribir esta novela, en 2015, mientras el mar se tragaba cientos de vidas diarias y las fronteras se convertían en agujeros negros de esperanza.

La novela se centra en la huida de una serie de personajes que se enfrentan a una nueva guerra en España. ¿Cómo surge este historia?

Con Kuebiko he afianzado un aprendizaje fundamental: el proceso de escritura es, en realidad, un proceso de investigación y descubrimiento del objeto de escritura.

Verás, al principio estaba persuadido de que tenía una historia que contar, pero creía que era otra muy distinta de la que al final escribí, cargada de política y aproximaciones históricas.

Éxodo de sirios a Irak, 2013

Durante el proceso de escritura y reescritura, después de mucha documentación, de viajar por Grecia, Hungría, Austria y Alemania, de viajar con los exiliados (que no refugiados, porque no se puede llamar refugiado a quien carece de refugio) en sus trenes y barcos, llegué a la conclusión de que debía centrarme en la dimensión humana del viaje.

Porque cuando alguien huye de la guerra, lo que le preocupa no es encontrar responsables, ni comprender las motivaciones de unos y otros para destruir su país, sino mantener la unidad del grupo, no hundirse para no lastrarlo, restaurar las relaciones malogradas, encontrar las medicinas necesarias, descubrir en un gesto, en una mirada, una razón para confiar o desconfiar del siguiente traficante.

Y por eso este descubrimiento se impone, y da lugar a esta historia de dos familias que huyen, casi sin referencias contextuales, y que en esa huida se reencuentran y, de algún modo, regresan a su propio ser.

Has desarrollado una suerte de novela polifónica o coral en la que las voces de los personajes se van entremezclando para ofrecer cada uno su punto de vista sobre sus vivencias. ¿Cómo fue la escritura de estas cuatro voces?

Edward Morgan Forster, 1927

La novela se convirtió en una carrera de relevos en la que personajes que hasta el momento habían sido secundarios recogen el testigo del anterior, y se ganan su derecho a alzar la voz, precisamente porque dan el salto, se redondean, si hacemos caso a la clasificación de E. M. Forster, o más bien, expresan su carácter agónico, en el sentido unamuniano.

En cualquier caso, se trata de una lucha por contar su historia la que los convierte en narradores.

La primera parte, la de Ulises, ocupa más de la mitad de la novela, porque en principio iba a ser Ulises el único narrador. Pero ya ves.

La novela, como dices, establece un paralelismo con lo que está ocurriendo en Europa, con el éxodo de estas miles de personas que buscan un lugar mejor en el Viejo Continente. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación de esa trágica situación a un nuevo e imaginado escenario?

La novela está trazada para proyectar, en un futuro no demasiado lejano, las características del desastre actual en nosotros. Lo que ocurre es que durante ese proceso de escritura y reescritura he ido extirpando toda referencia sociopolítica que sí aparecía en los primeros borradores. Y creo que ha hecho que el texto resulte más comprensible, más cercano, y más asequible.

Pre-Textos, 2018

Sin embargo, hay una gran diferencia entre proyectar un marco social y político en el que encuadrar una historia humana, y después retirar ese marco, como hacían con las cimbras que soportaban las cúpulas renacentistas, y no crearlo.

Ese marco me ha permitido definir las relaciones con mucha más precisión y propiedad. La decisión de retirarlo tiene que ver con mi obsesión por no desviar el foco de lo exclusivamente humano.

Más allá de los acontecimientos que provienen del entorno bélico y que obliga a los personajes a estar en continuo movimiento, la novela se estructura en torno a un elemento de carácter más íntimo, más personal, que son las relaciones paterno (o materno)-filiales. ¿Por qué crees que son tan importantes estas relaciones en el libro?

Porque es más parecido a la realidad. De todas las personas a las que entrevisté durante la fase de documentación sobre el terreno, ninguna me habló sobre buenos o malos, sobre ideología o política. Estaban totalmente absortos en cuestiones relacionadas con su supervivencia, física y emocional, y logísticas, de las que dependía en gran medida el éxito de su viaje.

Lo principal es la unión. Su mayor terror es separarse, porque saben que pueden no volver a encontrarse. La desconfianza hacia las autoridades, que a veces dividen a los grupos generando un sufrimiento difícil de imaginar, solo es comparable al terror que les inspiran las mafias.

Miguel Ángel Carmona

A pesar de todo esto, podremos imaginar que no todos los que viajan juntos son los mejores amigos, o los mejores hermanos. A veces te toca emprender viaje con personas, familia, vecinos, exparejas, con las que la propia guerra te ha enfrentado, y surge así la paradoja que estás atado por el camino a quien, en otras circunstancias, no desearías ni ver.

La novela ha sido galardonada con el XXXV Premio Vicente Blasco Ibáñez de narrativa, ¿qué acogida está teniendo la novela por parte del público?

Pues lo que me están devolviendo los lectores me gusta mucho. Hay un consenso general en que es un buen libro, que remueve el alma y que no te deja respirar hasta terminarlo. Yo interpreto, a raíz de eso, que tanto el mundo interior de los personajes, como el viaje físico, donde descansa una parte importante de la tensión narrativa, están bien construidos.

Mucha gente me dice que el libro le ha zarandeado. Que, de algún modo, ha cambiado su forma de mirar la realidad. La mayoría también coincide en que se trata de una novela dura, muy dura, precisamente porque está contada sin dramatismo ni ensañamiento.

Llevas muchos años escribiendo, tu nombre se dio a conocer a un público más amplio con Manual de autoayuda, un libro de relatos, pero antes autoeditaste varios libros. ¿Cómo fue el paso de la autoedición a la publicación por un grupo editorial consolidado?

Salto de Página, 2016

Para mí ha sido duro. Creo que hay pocas cosas comparables a controlar los medios de producción de tu propia obra, pero entiendo que es un paso adelante. Sacrificas capacidad de decisión e inmediatez, aparte, por supuesto, de rentabilidad. Pero el trabajo de una editorial, cuando está bien hecho, repercute positivamente en el texto y también en la manera en que el lector lo percibe.

No obstante, persiste en la literatura un prejuicio clasista y rancio con respecto a la autoedición, que se ha superado en otros campos artísticos como la música, la fotografía, la escultura, la pintura, etc. Se mantiene esa infantil necesidad de que un tercero valore tu trabajo para generar el derecho a sentirte satisfecho de lo creado, y se decide que ese tercero debe ser una empresa, que debe necesariamente regirse por criterios de mercado.

Por otro lado, se asimila interesadamente la autoedición a ese otro mercado de las editoriales de pago con el que yo no estoy para nada de acuerdo. Autoeditar, para mí (y para la RAE), es editar tú mismo, no contratar los servicios de una editorial prepago. Aprender a maquetar en programas como InDesign y Photoshop, a negociar con las imprentas, a seleccionar papeles y laminados, distribuir y negociar tus presentaciones.

Autoeditar es también agotador, pero no algo abyecto y patrimonio exclusivo de escritores sin talento.

Sara Mesa en CELARD

Es un aprendizaje muy útil, por ejemplo, para conocer la realidad del mercado editorial, y para no generar esa relación de dependencia con tu sello que, en ocasiones, y dependiendo de la suerte que tengas, es más síndrome de Estocolmo que otra cosa.

Además de dedicarte a la escritura, diriges el centro de estudios literarios CELARD de Badajoz, ¿nos podrías decir en qué consiste el trabajo de esta entidad?

Desde el CELARD, diseñamos y coordinamos actividades de fomento de la escritura y la lectura, como el Club de Lectura Viva, gracias al cual Badajoz se está posicionando en el circuito de presentación de novedades.

Me imagino que aún no ha finalizado la fase de promoción de Kuebiko, pero ¿sabes sobre qué escribirás próximamente?

Ahora mismo estoy en la recta final de la fase de lecturas. Este junio empezaré con las entrevistas y en octubre espero poner ya las primeras palabras, pero me reservo el tema porque desde la última entrevista a esta ya no estoy tan seguro.

¡Quién sabe de qué acabaré escribiendo!
 

Sobre el autor
(Salon de Provence, 1986). Aunque nacida en Francia, España es, sin lugar a dudas, su país de adopción. De hecho, se especializó en literatura española y, concretamente, cursa un doctorado sobre dramaturgia contemporánea. Es co-directora de la Revista de Investigación Teatral Anagnórisis. Y, a pesar de la crisis, también co-dirige la Editorial Anagnórisis, sello digital especializado en teatro y estudios humanísticos.
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