Julián Lacalle: “Las obras extensas son un acto de guerra contra la época que nos ha tocado vivir»

Editorial Pepitas de calabaza

 
Pepitas de calabaza es una editorial independiente con sede en Logroño (La Rioja), cuyo catálogo está orientado a la crítica social y política bajo líneas que convergen en el ensayo, la biografía y la narrativa. Entrevistamos a su joven editor, Julián Lacalle, quien nos cuenta detalles acerca de cómo funciona y cuál es la filosofía de un sello que en los últimos años ha extendido sus tentáculos hacia América Latina y Estados Unidos.

El lema que aparece en todos vuestros libros es “Pepitas de calabaza: una editorial con menos proyección que un Cinexin”. Estáis a punto de cumplir la mayoría de edad (1998-2015). ¿Esperabais realmente una andadura breve?

La idea, digamos, “fundacional” era sencilla y no ha cambiado: compartir con nuestros amigos las lecturas que nos gustaban; que nos parecían urgentes; que nos parecían importantes.

No esperábamos nada, por eso todo está siendo un regalo. Un gran regalo. Hasta las malas experiencias, que haberlas, haylas.

¿Mayoría de edad? Más bien habría que ir pensando en una huerta, ir a regarla por las tardes, a disfrutar del atardecer, a ver pasar los caracoles…

¿Cómo se coordina el trabajo de recepción, traducción, corrección… en Pepitas?

No tengo ni la más remota idea, y la verdad es que me da un poco de vértigo pensarlo. Es simplemente un organismo vivo, con varios cuerpos, que en su desarrollo diario atiende a todas las funciones vitales buscando el equilibrio.

¿Cómo funciona la distribución?

En España hay dos empresas que se dedican a surtir nuestros libros a las librerías (Les Punxes  y Machado), y nosotros no descuidamos de que nuestros libros estén disponibles para asociaciones, colectivos, ferias…

El nombre de la editorial alude a un soliloquio de la película Amanece, que no es poco (1989), de José Luis Cuerda. Habéis publicado textos de escritores como Alfred Jarry  y Percy Shelley, así como de revolucionarios como Émile Armand. ¿Qué os interesa de sus escritos?

Nos interesan sus ideas, y su manera de contarlas. Y la vitalidad y autenticidad de sus escritos.

Vuestros libros se presentan en jornadas de literatura y ensayos especializados, como el Literal y en cadenas como La Central, pero también en centros sociales, como La Base de Barcelona. ¿A qué dais prioridad?

Allí donde se nos quiera, allí estamos. No hay prioridades (más allá de la gente con la que tenemos una gran amistad), pues detrás de cada proyecto de los que mencionas –y de los que no mencionas– hay muchas personas que trabajan día a día por apoyar ideas como la nuestra. Sin ese tejido de lectores, no existirían ni Pepitas ni otras muchas editoriales.

Para nosotros no existe –o no es tan antagónica como se pretende a veces– la supuesta dualidad alternativo/comercial.

Algo similar ocurre con algunas ediciones. Por un lado, una modesta colección de ensayos de Max Stirner, de 200 páginas y, por otro, los ambiciosos volúmenes de Lewis Mumford (La ciudad y la historia, de 1.200 páginas. ¿Qué criterio de edición seguís?

Interesa la obra, no la extensión. Y en relación a la extensión, se usan unos criterios u otros en la fabricación del libro.

Lo cierto es que no buscamos nada. Me parece que era Picasso el que decía aquello de  “yo no  busco, yo encuentro”, pues en nuestro caso más bien podría decir que nosotros ni buscamos ni encontramos, nos tropezamos.

¿Funcionan bien estas ediciones tan extensas?

Las obras tan extensas son un acto de guerra contra la época que nos ha tocado vivir. En un mundo que aspira a comunicarse con media docena de caracteres como mucho, por lo general, un libro extenso es un libro que tiene un recorrido muy limitado, pero intentamos que no sea así. En eso estamos.

Comité Invisible

La editorial se asocia siempre a ciertas cuestiones de urgencia política: el Comité Invisible o Christian Ferrer son buenos ejemplos. ¿Qué relación queréis mantener con la actualidad? ¿Os posicionáis en algún punto del espectro político?

La actualidad es un asco. Eso no lo puede negar nadie.

Y la política es un espectro en sí misma; es mejor mantenerse alejados de ella. Otra cosa es el terreno de las ideas y de las grandes discusiones de nuestro tiempo. Ahí nos gusta estar, aunque solo sea para escuchar.

Tenéis también una línea dedicada a la narrativa, que abarca desde distopías como La suma de los ceros de Eduardo Rabasa a El salario del gigante de José Ardillo. ¿Qué es lo que os interesa del género?

Nos interesa que leyendo el futuro podamos ver el presente, analizarlo, reírnos de él, o asombrarnos del momento en el que vivimos.

Eduardo Rabassa

Las ediciones tienen la categoría de un objeto. El libro de ensayos de Jan Švankmajer está acompañado de abundantes imágenes y la maquetación está muy cuidada…

Se habla tanto últimamente de ediciones “objeto” y “cuidadas” para referirse a libros completamente cutres –que lo último a lo que aspiran es a ser leídos– que casi me tomo la pregunta con precaución.

Tratamos de cuidar mucho los libros, pero los criterios que usamos tienen siglos de antigüedad, muchas veces son criterios ópticos, no estéticos.

Cada libro necesita un tratamiento. E intentamos dárselo. Si el libro de Jan Švankmajer no tuviera esas imágenes a color (aunque encarezcan la producción del libro) el volumen estaría cojo.

Ahora que los e-books y las tabletas han comenzado a asentarse, ¿habéis considerado probar suerte en el mercado electrónico?

Buff, me parece un poco aburrido todo esto de los cachivaches electrónicos. Creo que se lo dejaremos para la generación que nos tome el relevo. O por si se incorpora alguien nuevo al equipo que le apetezca hacerlo, pero que lo haga bien.

¿Hay algún autor que os hubiera interesado publicar y que haya resultado imposible? ¿podrías anticiparnos en qué estáis trabajando y qué os hace más ilusión de lo que está por venir?

Fernando Lobo

Lo cierto es que somos unos consentidos, y por lo general tenemos todo lo que queremos…

Seguimos trabajando en la obra de Lewis Mumford, en la de José Luis Cuerda… y por adelantarte algunas ediciones del próximo año publicaremos a Timothy O’Grady, al que nunca antes se ha traducido al castellano, lo mismo que a Peter Watkins.

Ahora estamos muy ilusionados con una nueva colección de autores americanos que hemos llamado –en homenaje a la librera y editora argentina América ScarfóAmericalee; de momento hemos publicado cuatro títulos: La suma de los ceros de Eduardo RabasaVer, oír y callar. Un año con la Mara Salvatruca 13 de Juan José MartínezGeneración cochebomba de Martín RoldánSentido común, simulación y paranoia de Fernando Lobo. Y el año que viene al menos publicaremos otros cuatro títulos dentro esta colección que pretende acercar al lector español la realidad americana contada, principalmente, por sus jóvenes escritores.

La verdad es que estamos preparando muchos y hermosos libros, sin bajar ni un poquito el pistón, pues si eso ocurriera, esta labor editorial ya tendría poca razón de ser.
 

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