La literatura española explicada a los asnos: Julio Camba

Julio Camba (1882-1962)

 
Confieso que yo a Camba me lo imaginaba como un buen burgués, reportero curioso, sí, aunque conservador. En la línea de Pla. Astuto como un campesino. Pero de los que nunca han cruzado la raya ni han alzado la voz fuera de sus columnas.

No podía equivocarme más.

Camba empezó escapándose de casa.

Con apenas trece años se embarcó como polizón en un transatlántico con destino a Argentina, donde muy pronto destacó en los cenáculos anarquistas y se dedicó a redactar proclamas y panfletos.

Aquello duró hasta que su activismo le valió que lo expulsaran junto con el lote correspondiente de extranjeros.

Y no fue sino a su vuelta cuando empezó a colaborar en prensa. Primero en publicaciones ácratas como El porvenir obrero, luego en rotativos republicanos como El País. En España Nueva fue cronista parlamentario y, a partir de 1913, corresponsal de El Mundo y del monárquico Abc: es donde yo lo ubicaba.

Soy un rendido admirador de esa prosa chispeante de un hombre que tuvo la inteligencia de nunca querer asomar la cabeza por encima del género que le iba.

Quizás de sus libros el más interesante sea La ciudad automática (1934), que recopila las crónicas de uno de sus viaje a Nueva York. Son de una lucidez extrema. Están repletas de opiniones pertinentes, sugerentes. Hasta cuando mea fuera de tiesto, lo hace con gracia y brillantez. La finura con que analiza una sociedad industrializada, «fordizada», los contrastes y similitudes que establece con España, Europa, Rusia o con el imperio inca («la América de Manco Capac»), tienen un encanto impagable.

De golpe y porrazo nos hallamos en el epicentro del mundo contemporáneo. En el vientre de la ballena capitalista, que es, por necesidad, el lugar más fascinante para cualquiera interesado en desentrañar el sentido del presente (¿qué otra cosa es un periodista?).

El proyecto prometía, y Camba no defrauda. La visión que nos traslada es absolutamente original, llena de intuiciones brillantes.

 
Nueva York es la ciudad esencialmente «romántica»:

Todas las comparaciones que se me ocurren para definir la clase de atracción que Nueva York ejerce sobre mí pertenecen por entero al género romántico: la vorágine, el abismo, el pecado, las mujeres fatales, las drogas malditas… (Julio Camba)

Y es así porque:

Nuestra época sólo Nueva York ha acertado a encarnarla, y probablemente ésta sea la verdadera causa de que la gran ciudad nos atraiga y nos rechace a la vez de un modo tan poderoso. Nos atrae porque uno no puede vivir al margen del tiempo, y nos rechaza por la estupidez enorme del tiempo en que le ha tocado vivir a uno. (Julio Camba)

Es la ciudad de las orgías bursátiles, la ciudad que tiene calefacción y frigorificación, pero no clima («Toda la temperatura de Nueva York es importada. El frío viene directamente del Polo, a gran velocidad, y el calor procede del golfo de Méjico»), con un ritmo comparable al del cinematógrafo acelerado.

La ciudad de los negros de Harlem, de los barbudos judíos, de los self-service, del comer exprés, el lugar más ruidoso y al mismo tiempo el más silencioso del planeta (gracias al sound-proof ), la ciudad de los thrills, de los millonarios, de los rascacielos, de la nueva advertising literature, de los racketeers y los gangs, de los trajes y los crímenes en serie.

Sobre todo ello reflexiona a vuelapluma Camba, a quien las impresiones le sirven de punto de partida para desgranar sus pensamientos respecto de la vida y la ciudad contemporáneas, los Estados Unidos, el propio sistema capitalista. Unos pensamientos que, a tenor de su sensibilidad de raigambre anarquista, no pueden sino mostrarse críticos.

«En la antigua América de Manco Capac, cuando nacía un niño se le metía el cráneo en una prensa y con estas prensas a guisa de sombreros, los ciudadanos conservaban hasta el fin de sus vidas una mentalidad completamente infantil. El objeto de las autoridades era lograr la uniformidad ideológica del pueblo por medio de la uniformidad craneana, suponiendo que las ideas se adaptan siempre a las cabezas en donde cuecen, y que con una cabeza periforme no se pueden concebir más que pensamientos igualmente periformes; pero en la América moderna del presidente Roosevelt se sigue un procedimiento enteramente opuesto. Aquí le cogen a usted el cráneo cuando está todavía tiernecito, lo llevan a una escuela, y se lo atiborran a usted de Historia, Moral, Derecho, etc., etc. Lo probable es que salga usted de la escuela con el cerebro tan atrofiado como si lo hubiese tenido en la propia prensa de los incas; pero si la escuela no ha conseguido idiotizarle a usted del todo, la Universidad se encargará del resto. Luego vendrán los periódicos, las conferencias y los Clubs de lectura, y a los veinticuatro o veinticinco años no tan sólo estará usted incapacitado para pensar de un modo distinto al de los demás, sino que hasta su misma cabeza, al adaptarse a las tres o cuatro ideas generales que el Estado metió dentro de ella, habrá tomado la forma y el aspecto de todas las otras.» (Julio Camba)

 
Su visión del mundo queda retratada en fragmentos como este, donde también se hacen evidentes sus virtudes estilísticas: la limpieza de expresión, la precisión, el ritmo, la sutileza, la ironía, la ligereza volteriana.

 
Es mi articulista preferido de todos los tiempos.
 


Ediciones recientes de la obra de Julio Camba:
Maneras de ser periodista. Libros del KO. Prólogo de Francisco Fuster.
Crónicas de viaje. Impresiones de un corresponsal español. Prólogo de Antonio Muñoz Molina. Fórcola Ediciones.
Mis páginas mejores. Editorial Pepitas de Calabaza.
Un año en el otro mundo. Rey Lear Editores.
La casa de Lúculo. Editorial Reino de Cordelia.
Sobre casi todo. Sobre casi nada. Prologos de Juan Bonilla y Felipe Benítez Reyes. Editorial Espuela de Plata.
Caricaturas y retratos. Semblanzas de escritores y pensadores. Prólogo Francisco Fuster. Fórcola Ediciones.
Playas, ciudades y montañas. Editorial Reino de Cordelia.
«¡Oh, justo, sutil y poderoso veneno!». Los escritos de la Anarquía. Editorial Pepitas de Calabaza.
La rana viajera. Editorial Alhenamedia.
Haciendo de República y artículos sobre la guerra civil. Libros del Silencio.
El Destierro y El matrimonio de Restrepo. Ediciones del Viento.

 

Sobre el autor
(Madrid, 1971) Es licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. En 1994 quedó finalista del premio Nadal con su primera obra, Historias del Kronen. La novela tuvo una gran repercusión y abrió las puertas a una nueva generación de escritores. Tras su publicación el escritor vivió durante varios años entre Madrid y Toulouse. Actualmente reside en Madrid.
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