Juan Insua, director de Kosmopolis: “Más allá de los soportes, en el centro sigue habiendo un relato”

Fotografía: Àngel Monlleó | Groundpress.org

 
Desde el 14 al 16 de marzo, tendrá lugar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona la octava edición de Kosmopolis, la «Fiesta Internacional de la Literatura», tal y como ellos se definen. Nos juntamos a charlar con Juan Insua, director del festival, pionero en la instalación y circulación de una de las ideas más significativas que explica nuestra sensibilidad literaria actual: la literatura amplificada

¿Cómo será Kosmopolis 2013?

Pese a los recortes que se están llevando a cabo en el sector cultural, para nosotros era importante mantener el espíritu del festival. Aunque en ediciones anteriores hemos contado con la presencia de  algunos Premios Nobel, apostar por grandes nombres en realidad nunca fue nuestro objetivo primordial. En cambio, pensamos que la manera de mantener nuestro espíritu era consolidar una plataforma temática de trabajo sobre la «literatura amplificada», nuestra manera de entender la literatura en el siglo XXI. Si ves la programación, además de las tres líneas temáticas de esta edición (las intersecciones entre ciencia, humor y ciencia-ficción), encontrarás un esfuerzo por crear redes internacionales: debemos fomentar proyectos colaborativos, ya nada se puede hacer de forma autónoma o dependiendo de dinero público.

¿Cómo definirías el concepto de «literatura amplificada»?

Aunque sean respetables y sigan funcionando, las conferencias leídas por bustos parlantes durante una hora se han quedado estancadas en modelos heredados del siglo XX, fundamentalmente después de formatos como TED. Es cierto que en el ámbito universitario es distinto. Pero en festivales realizados en zona templada, abiertos a todo el mundo (sobre todo si son enfocados a un público joven), es necesario entender que la literatura puede entrar por muchas vías. Puede entrar por la audiovisual, por la musical, etc. Esto es lo que no comprenden aquellos que restringen la literatura a la escritura y lectura de libros; esto es lo que intentamos llevar a cabo en Kosmopolis. Más allá de la transformación a la que estamos asistiendo en cuanto a los soportes de lectoescritura, podemos observar que en el centro sigue habiendo siempre un relato. En Kosmopolis, entendemos que la literatura siempre está presente en un sentido amplio. Para mí, la buena divulgación científica también es buena literatura, por ejemplo. Además, a diferencia de los otros discursos hegemónicos (la ciencia, la religión, la filosofía), la literatura tiene una ventaja ontológica que la hace más libre: es el único que te está advirtiendo que miente. En el caso de las novelas se ve muy claro. En las de Bolaño, por ejemplo, donde se mezcla el ensayo, la meta-ficción, elementos vinculados con la historia de Latinoamérica y Europa, condensados con su propia vida. Esa elasticidad, esa expansión, sólo la soporta algo que llamamos literatura, porque no tiene un compromiso con la Realidad o con la Verdad, sino con la profundidad de la complejización de la experiencia humana.

¿Cuáles son las colaboraciones que se presentarán en esta edición?

Por un lado, haremos un intercambio con “Literature Across Frontiers”, un asociación muy potente a nivel europeo que desde hace diez años vincula festivales literarios y favorece la traducción de las lenguas minoritarias. En este intercambio, llamado Tramlines, el escritor catalán Francesc Serés viaja a Alejandría y la escritora egipcia Eman Abd El-Hamid viene a Barcelona. Se trata de tener una visión compartida sobre lo que un autor observa en el trayecto de un tranvía de la ciudad del otro autor. De la misma manera, nos planteamos retomar una línea que ya habíamos trabajado en ediciones anteriores: la novela gráfica. Gracias al British Council, podremos traer al ilustrador Dave McKean, pero también a Paul Gravett, un teórico del cómic de ciencia ficción muy conocido en Inglaterra, así como a dos autores jóvenes de novela gráfica que vendrán a dictar talleres. En tercer lugar, continuaremos trabajando a la par de “Biblioteques de Barcelona” y la Alcaldía de la ciudad de Medellín en Colombia, para conformar la 3ª edición del Club de Lectura. Se trata de una alianza que hemos estado construyendo desde nuestros inicios, pero que además esta vez incluirá una charla de Juan José Millás con los bibliotecarios de Barcelona. Habrá también una «Batalla de Series de Ciencia-Ficción» protagonizada por Jordi Carrión y Nacho Vigalondo, que debatirán desde el lenguaje de la televisión y el del cine, respectivamente.

¿Cómo se conjugará ciencia y literatura?

Trataremos las relaciones entre ambas a partir de tres noticias recientes. La primera es el Curiosity, pretexto para el bloque temático Tiempo de Marte (en alusión a la novela de Philip K. Dick), donde Jacinto Antón reflexionará por videoconferencia con Lara Saiz (divulgadora de la filial española de la NASA) y Fernando Abilleira (científico español presente en todo el Programa Curiosity) sobre el contraste que existe entre el Marte literario y el científico. La segunda gran noticia científica de 2012 fue la probable confirmación de la existencia del Bosón de Higgs: es por eso que llevaremos a cabo un diálogo entre un científico local y un experto del CERN sobre las implicaciones reales de este descubrimiento. Por último, con Biocat hablaremos sobre el descubrimiento del ADN basura del genoma humano. Aunque parezca heterodoxo, me parece que la ciencia debe estar presente en un festival de literatura actual.

También va a estar presente la obra de Roberto Bolaño.

Roberto Bolaño (1953-2003)

Así es, junto a Kosmopolis estaremos inaugurando una exposición que aborda los archivos de Roberto Bolaño, donde se revelará su cronología creativa (que poco tiene que ver con la editorial) y se conmemorará el décimo aniversario de su muerte. Esta exposición, que cubrirá el primer semestre del año en el CCCB, vendrá acompañada de una serie de actos que tendrán lugar en Kosmopolis. En primer lugar, Jorge Herralde, Jaume Vallcorba y Pere Gimferrer (sus editores) así como Toni Porta (su amigo íntimo) nos hablarán del «Mito Bolaño», una mesa redonda que será moderada por Antoni Masoliver Ródenas, autor del prólogo a Los sinsabores del verdadero policía (2011). En segundo lugar, Olvido García Valdés, una poetisa asturiana (Premio Nacional de Poesía 2007), mezclará sus textos con los de Bolaño en una performance poética, musicalizada por la clarinetista Chefa Alonso. El tercer acto incluirá la adaptación de 2666 (2004) de Àlex Rigola. Finalmente, podremos asistir al pre-estreno en España de Il futuro (2013), dirigido por la chilena Alicia Scherson, una película basada en Una novelita lumpen (2002), en la que actúa Rutger Hauer.

¿Cuál es el legado de Roberto Bolaño en la narrativa contemporánea?

Hay bastante consenso sobre quiénes son los escritores fundamentales para leer el siglo XXI. Algunos, tal vez, te señalen a Don DeLillo o a Foster Wallace, pero todos te mencionarán a Sebald, Coetzee y Bolaño. Desde el punto de vista de la evolución de la literatura, son ellos tres quienes abrieron el juego. En una entrevista que le hicieron en Chile, Bolaño dijo que tal vez tenga pocos lectores pero todos son muy fieles, porque para entenderlo es necesario leer toda su obra. En consonancia con esta afirmación, Patricia Espinosa, una buena crítica chilena, definió el placer que le causa leer la obra de Bolaño como una forma de «hiperconectividad», donde todo está conectado. He tenido la suerte de comprobarlo trabajando con el archivo que explica todo su proceso creativo. No sólo Los detectives salvajes (1999) y 2666 (2004) son maravillosos, sino también Amuleto (1999), Nocturno de Chile (2000), sus artículos, sus poemas, todas las conexiones que se establecen en su universo son realmente apasionantes. Creo que el legado de Bolaño, a la larga, será una especie de revolución serena. Porque aparece después de las vanguardias, después del boom latinoamericano, y sin embargo lo que ves en su obra es de una alta legibilidad, aún siendo muy experimental. Todo escritor se convierte en un clásico en la medida en que te genere deseo de crear cosas. Esto es lo que sucede cuando lees a Bolaño. Esta legibilidad de su prosa se debe a un fenómeno que él mismo señala y que curiosamente no se había observado nunca: en el centro del canon encontramos el sentido común. Por eso Bolaño es tan seductor. Exceptuando Amberes (2002), quizá su novela más experimental, se trata de un autor sorprendentemente legible. Siempre se dijo que si querías escribir en castellano, Borges era insoslayable. Ahora, creo que tenemos que agregar a Bolaño. Hay que medirse con él.

¿Qué lecciones habéis aprendido de las siete ediciones anteriores de Kosmopolis?

El aprendizaje es continuo, pero fundamentalmente nos dimos cuenta de que el modelo funciona. Hemos aprendido mucho sobre la amplitud y el continuo reciclaje en relación a qué se concibe como «literatura». Tal vez suene pretencioso, pero en cierto sentido pienso que nos anticipamos al modelo vigente en España y Europa. Es cierto que cuando comenzamos en 2002, ni las instituciones culturales ni los propios escritores jóvenes disponían de la eclosión de medios actual. Pero también es cierto que Kosmopolis ha sido una Nave Madre que contenía elementos desarrollados luego en otros festivales. Pensemos, por ejemplo, en «Palabra y Música» (festival sevillano de Spoken Word) o «Zebra Poetry«, un festival berlinés dedicado a poesía y medios audiovisuales, que se desgaja de un festival de literatura preexistente. Para el momento en que emergieron estos festivales, nosotros ya contábamos con Canal Alfa, el primer canal experimental de televisión por internet inspirado en la literatura. En ese sentido, debo decir que estoy satisfecho con el modelo Kosmopolis.

¿Por qué razones aparece el humor en la edición de este año?

No debemos olvidar que estamos en el medio de una crisis sistémica galopante. Nuestra manera de abordarla es mediante la crítica y el humor, en la tertulia del Café Europa. Queremos recuperar aquello que Milan Kundera llama «literatura de la alegría», en la estela de Rabelais y Cervantes. El propio Bolaño participa de ella: en su obra conviven la muerte, el horror, el sufrimiento, pero a condición de que jueguen riéndose. Soy partidario de esta tradición: creo que el humor es una de las funciones de la literatura. Es curioso, por ejemplo, la manera en la que el humor interactúa con la ciencia ficción, como en Guía del autoestopista galáctico (1979) de Douglas Adams o en los textos de Bustos Domecq, el pseudónimo con el que escribían Borges y Bioy. Hay toda una genealogía que va desde Sterne hasta Vila-Matas, pasando por Perec y Monterroso. Me parece importante recuperarla: al menos, que en el medio de todo esto, nos quede la risa.

¿Qué lugar ocupa la ciencia ficción en la actualidad ultra-tecnificada?

Siempre me gustó mucho el ensayo El sentido de la ciencia ficción (1966), donde el teórico argentino Pablo Capanna define el género como «una mitología experimental», compuesta por dos tradiciones. A grandes rasgos, encontramos la línea dura basada en la ciencia (Asimov, Clarke, Heinlein) y otra línea más heterodoxa (Ballard, Burroughs, Dick, Bradbury, Bester). Si bien personalmente prefiero esta segunda, creo que entre los últimos escritores se produce un vértice de confluencia entre ambas, como por ejemplo en la obra de William Gibson. Por otra parte, aunque algunos escritores consagrados siguen tomando la ciencia ficción como un subgénero (algo que encuentro ridículo, parece que no hayan aprendido nada de lo que Borges nos enseñó al respecto), creo que el prejuicio está desapareciendo. De hecho, lo curioso es que siga existiendo. Es más, sospecho que hay escritores que leen ciencia ficción a escondidas.

¿Cuál es el papel del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona en la coyuntura actual?

Vamos a tratar la crisis, sobre todo en el terreno literario, con un formato que nos ha funcionado muy bien en las dos últimas ediciones: el Book Camp, un evento gratuito que parte de dos paradojas. Por un lado, tenemos la industria del libro, donde cierran librerías, se fusionan grandes editoriales, entra en escena Amazon, un gran actor que en realidad no le interesa a la literatura, etc. Por otro lado, tenemos la emergencia de un montón de pequeñas editoriales. A diferencia de las ediciones anteriores, en este Book Camp trabajaremos en torno a diez tipos de asesorías: si alguien quiere dedicarse a la literatura (sea como editor, escritor, traductor), podrá venir al patio del CCCB y consultar todos los recursos existentes en la actualidad. Siempre entendiendo, evidentemente, que se trata de medios distintos a los tradicionales del sector público y privado. Es importante que los jóvenes estén informados sobre cómo funciona el crowdfunding, por ejemplo, que conozcan cuáles son las herramientas disponibles para financiar tu proyecto. Me parece que es una manera indirecta y minúscula de ser útil a la crisis, dentro del programa específico de Kosmopolis.
 

Sobre el autor
(Buenos Aires, 1985), catalán por adopción, italiano por ley, brasileño y argentino por voluntad, es licenciado en Literaturas Comparadas por la Universidad de Barcelona y cuenta con un máster en «Littérature, Histoire, Société» por la Université Paris 7. Ha colaborado con distintos medios como Revista Quimera, Catalunya Ràdio y Eterna Cadencia. Actualmente, está escribiendo su tesis doctoral sobre literatura latinoamericana en Canadá, donde dicta clases de español para extranjeros y lee novelas policiales para sobrellevar mejor los nueve meses con lluvia fría de Vancouver.
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