
Nacida en San Sebastián en 1970, Maite R. Ochotorena, guionista de cine y televisión y creativa de videojuegos, se ha venido destacando como una de las novelistas de mayor potencia imaginativa en España. Aunque no le gusten las etiquetas, con su nueva novela Lo nuestro se ha convertido en la reina del suspense rural en español. En esta entrevista, entre otros temas, nos dice que el mundo editorial español “tiene un rechazo a lo inexplicable, a la magia o la fantasía. Esto no es nuevo en España, de siempre se han considerado géneros menores los de fantasía o ciencia ficción, como si lo imaginario fuera algo malo o de risa, pueril. Echo de menos una mayor flexibilidad”.
¿El mundo rural es misterioso por naturaleza?
Por su especial e íntima relación con el mundo natural que lo rodea, incita al intimismo; la medida del tiempo es más pausada que en las grandes ciudades e invita a la reflexión, a observar el entorno con mayor atención; despierta los sentidos, la percepción de lo que vemos y de lo que no. Y es ahí, en lo que no vemos, donde reside el misterio, en esa calma aparente, en las noches largas y oscuras, gracias a que lo artificial aún no lo ha invadido todo.
La noche es noche y mantiene el velo de lo desconocido a nuestro alcance. La imaginación, las tradiciones, los temores, se mantienen intactos, el ritmo de la vida no atropella el corazón y la mente, las prisas no devoran el ambiente evocador y las obligaciones, por mucho que el trabajo del campo se acumule, no pueblan nuestro descanso. Así que diría que sí, en el mundo rural uno aún se puede encontrar el misterio.
¿Y a Maite R. Ochotorena, le apasiona el misterio?
Yo creo que a mí y a la mayoría. El misterio es una invitación a vivir, a experimentar, a dar un paso fuera de nuestra zona de confort. El descubrimiento y el asombro son lo que nos mueve, lo que nos motiva. Nuestra mente activa es curiosa, quiere ser alimentada, buscamos respuestas como una manera de sobrevivir, aunque a veces esa curiosidad nos lleve al borde del abismo. En el abismo también hay respuestas.
¿Enmarcarías tu nueva novela Lo nuestro en suspense rural?
No me gustan las etiquetas, pero qué duda cabe: es una historia de suspense y transcurre en un medio rural, es inevitable catalogarla así.
¿Con esta novela inicias una dirección distinta en tu trayectoria?
En cuanto al ritmo y la forma de ser contada, puede ser. Mientras la iba desarrollando, es cierto que percibía en mi interior necesidades distintas, y creo que aún no he abordado por completo esas necesidades. Quería ir más despacio, saborear cada paso, sentirme abrazada por lo que escribía, y ese deseo permanece. No sé hacia dónde voy, pero es muy probable que mi rumbo esté cambiando, aunque la esencia se mantenga. No creo que abandone nunca el misterio y el suspense, no del todo.
¿Qué historia narras en esta obra?
Hablo sobre el modo en que el miedo nos gobierna, cuando tomamos nuestras decisiones desde la inseguridad, los prejuicios y el temor a lo desconocido. Hablo de lo mucho que nos influyen las creencias, y de la necesidad que tenemos de dotar a esas creencias de absoluta certeza, del modo en que nos aferramos a ellas y eludimos cualquier atisbo de duda. Porque, si no tenemos algo firme a lo que aferrarnos, ¿qué nos queda?
En medio de tantas certezas, ¿hay espacio para los fantasmas?
Precisamente, siempre hay grietas por las que se cuelan las sombras. A veces esas grietas son de pura realidad, cuando las cosas que nos suceden contradicen nuestras creencias hasta lo irrebatible. La verdad se torna fantasma cuando no queremos mirarla de frente. El cambio también nos asusta.
¿Qué es más peligroso, creer mucho o no creer en nada?
Ambas cosas, son extremos opuestos y se dan la mano. Hay un equilibrio estando en el mundo abierto a otras posibilidades, estando dispuesto a mirar de otra forma, a ver a través de otros ojos o a caminar con otros zapatos. Se experimentan cosas nuevas y eso abre nuevos horizontes que de otro modo jamás exploraríamos. El inmovilismo mental cierra la puerta a otras respuestas, respuestas que necesitamos.
¿Hay un exceso de realismo en la literatura actual?
Más que un exceso de realismo, un rechazo a lo inexplicable, a la magia o la fantasía. Esto no es nuevo en España, de siempre se han considerado géneros menores los de fantasía o ciencia ficción, como si lo imaginario fuera algo malo o de risa, pueril. Echo de menos una mayor flexibilidad. Fuera de aquí la actitud es otra, los lectores contemplan la literatura con una postura mucho más abierta en la que entran todo tipo de narrativas.
¿Cómo te ves dentro del escenario literario español, te importa eso?
En ese sentido, como decía antes, en el de escribir mezclando realismo con lo sobrenatural o la magia, sí que me siento un poco al margen, no valorada del todo. Claro que me importa, pero mi voz es la que es y no voy a cambiarla.
¿Seguirás cultivando el suspense rural?
Me ha gustado la experiencia, es cierto. Me he sentido cómoda y me ofrece un nicho apasionante en el que experimentar. Seguro que sí, de hecho, tengo en mente un nuevo proyecto ambientado también en el Goierri, aunque eso no significa que lo haga de inmediato. No suelo repetir, me gusta cambiar de abrigo, así que puede que sea más adelante y que en lo inmediato aborde otros horizontes.









