Rosario Villajos: “Los memes son una muestra de la soledad colectiva del mundo actual”

Fragmento cubierta «La muela», Rosario Villajos. Aristas Martínez, 2021

 
En la siguiente entrevista charlamos con Rosario Villajos (Córdoba, 1978) –artista, escritora y promotora cultural– acerca de La muela (Aristas Martínez, 2021). Su nueva novela se centra en la figura de Rebeca, una inmigrante española que viaja a Londres y que acaba sobreviviendo como puede en medio de la soledad y el aislamiento lingüístico. La autora andaluza ha publicado también Ramona (Mr. Griffin-Mrs. Danvers, 2019) y la novela gráfica Face (Ponent Mon/Fanfare, 2017).

La muela trata de una inmigrante española que se va a Londres, siguiendo a un amor, y que acaba sobreviviendo como puede en la ciudad. ¿Parte de la experiencia de Rebeca se inspira en la tuya propia?

Foto: Paloma Rdguez. Barceló

No conozco a un solo autor o autora que no recicle unas ideas o sensaciones personales para introducirlas jugosamente en su relato, aunque te estén hablando de cosas que ocurrieron durante el Holocausto, en el lejano Oeste o en la Selva Amazónica.

Parafraseando algo que dijo la gran Chus Gutiérrez en una clase magistral, si quieres hablar del amor, mejor hazlo a través de los pingüinos en el Polo Norte. Yo quería hablar de la soledad, la extrañeza ante el mundo en el que vivo y el aislamiento, y me pareció que un buen escenario podía ser un país extranjero en pleno siglo XXI, un país en el que estuve viviendo durante siete años.

La narración se va moviendo entre diferentes voces, una de ellas expresada en cursiva. ¿Cómo nace esta polifonía?

Nace de mi disconformidad. Creo que repetí las primeras cincuenta páginas de esta novela muchas veces.

La comencé en primera persona. No me gustaba porque me aburría cada detalle de la protagonista hablando de sí misma. Lo pasé a la tercera pero seguía faltándole algo y, de repente, casi por error, decidí dejar algunas frases en primera persona. Probé a ponerlas en otro color e incluso con otra tipografía, pero al final lo más simple es lo que a mí me funciona, y el énfasis de la cursiva me pareció suficiente.

Rosario Villajos, 2017

Poco a poco fui dándole más forma y viendo qué quería dejar en itálicas. Acabé teniendo dos narradores y haciendo que esas frases se pudieran leer como breves eslóganes del mundo contemporáneo.

El tono de la novela se rige por el humor inglés, un humor negro que descoloca al tiempo que desternilla. ¿El humor es intrínseco a tu escritura o se trata de un elemento que conecta con el escenario por el que deambula la protagonista?

Pues cada vez que me han hecho esta pregunta he dicho que sí, que quería que tuviera el humor negrísimo inglés, pero ya no estoy segura, porque al haber vivido varios años en Inglaterra no sé si lo traje de allí o yo venía así de fábrica.

Sí que siento que cuando comencé a entender el idioma, conecté con un tipo de humor que aquí no es tan válido. El ejemplo clásico es la serie The Office. Mucha gente (entre la que me incluyo) prefiere la versión americana porque cada capítulo tiene algo positivo, algo de lo que aprender, algo de dignidad, mientras que la inglesa es extremadamente realista y desoladora, y tiene escenas que te hacen querer mirar hacia otro lado porque el ridículo resulta a veces insoportable.

Creo que cerca de ese punto se encuentra mi sentido del humor por escrito. Nada que ver con el humor con el que me identifico a diario, que yo diría que es más infantil. Aunque tengo la impresión de que fuera de mis libros soy poco graciosa y bastante aburrida (pero creo que mejor persona).

Rosario Villajos, 2019

La soledad persigue a Rebeca constantemente. Una soledad, reforzada por la barrera lingüística, ¿era importante para ti situar al personaje un contexto de aislamiento lingüístico?

¡Sí! Como he dicho antes me parecía un buen escenario: estar en la capital del mundo rodeada de gente y no entender nada (no solo por el idioma). Parece que se nos ha ido la mano con el individualismo y la falta del sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Sabía perfectamente que había gente que se sentía igual de sola y aislada aun siendo nativa de un lugar, pero también sabía que si quería escribir sobre estos temas iba a disfrutar mucho más de mi propia historia llevándolo todo al extremo.

Juegas con los formatos al incluir materiales gráficos que se van engarzando al hilo de la narración. ¿Tenías claro desde el inicio ese juego con el formato?

Sí, creo que es lo único que tenía claro desde el principio. Considero que los memes son una muestra de la soledad colectiva del mundo actual.

También mezclar un formato tan anticuado como la fotonovela con el meme me resultaba muy divertido.

El título de la novela hace referencia a la pérdida de una muela, un hueco que se abre como un vacío con diversas lecturas posibles. ¿Qué representa para ti esta muela?

Aristas Martínez, 2021

Representa varias cosas. De forma narrativa, es un punto de inflexión: la pérdida de lo único que ha conseguido atesorar la protagonista, que es su belleza, ya que sin la muela devuelve una sonrisa precaria.

Y, de forma simbólica, para mí representa justamente eso, la precariedad, puesto que una boca que muestra un hueco muy obvio dice de su dueña que tiene problemas económicos y que no los puede resolver. Y eso es un defecto de cara al mundo en el que se mueve la protagonista.

Uno de los pilares de la novela son las relaciones que mantiene Rebeca con su familia en la distancia. ¿Por qué te interesaste en construir ese background?

No estoy segura, me parece que un personaje es más potente cuando lo ves caer desde muy arriba o subir desde muy abajo.

Supongo que una se muerde las uñas preguntándose por qué no vuelve Rebeca al cálido seno familiar, a la seguridad del hogar. Ahí es donde juega un papel importante la culpa, compañera inseparable de la muela, y la vergüenza.

Ilustración: Rosario Villajos

De todas formas, a pesar de las supuestas comodidades de la que parte la protagonista, su familia no deja de ser pobre sentimentalmente.

El personaje más amoroso de toda la historia es Paterson, que es un perro. Las escenas de cariño solo se dan entre hermanas a través de un recuerdo de infancia de forma sutil y muy esporádica, casi mecánica, para cumplir con su función de equilibrar la historia que cuenta la novela en un momento de necesidad emocional de quien estaba escribiendo, que era yo, y necesitaba darle una de cal y otra de arena.

Además de escribir, te dedicas a otros trabajos artísticos marcados por “lo efímero y escatológico”. ¿Cómo llegaste a esta búsqueda y plasmación de estos dos conceptos en tus obras?

Creo que un día de 2020 puse delante de mi memoria todo lo que había hecho en mi vida hasta ahora (poemas, pintura, dibujos, textos, incluso un mural sobre el cambio climático de quince metros) y me di cuenta de que todo era puro reciclaje, que cada idea había partido de la basura o de sucesos muy negativos, es decir, más basura.
 

Sobre el autor
(Salon de Provence, 1986). Aunque nacida en Francia, España es, sin lugar a dudas, su país de adopción. De hecho, se especializó en literatura española y, concretamente, cursa un doctorado sobre dramaturgia contemporánea. Es co-directora de la Revista de Investigación Teatral Anagnórisis. Y, a pesar de la crisis, también co-dirige la Editorial Anagnórisis, sello digital especializado en teatro y estudios humanísticos.
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