Elisa Victoria: “Busco que lo trascendental y lo mundano se mezclen con el mismo tono”

Fragmento cubierta «El Evangelio», de Elisa Victoria. Blackie Books, 2021

 
Tras el éxito de Vozdevieja (Blackie Books, 2019), Elisa Victoria (Sevilla, 1985) vuelve a la carga con su nueva novela: El Evangelio (Blackie Books, 2021), donde narra las vicisitudes de una estudiante de magisterio que empieza a hacer prácticas en un colegio religioso. Anteriormente la autora andaluza ha publicado las colecciones de narrativa breve La sombra de los pinos (Esto no es Berlín, 2018) y Porn & Pains (Esto no es Berlín, 2013).

Después de Vozdevieja publicas El Evangelio, que ya va por la segunda edición. ¿Has notado más expectativas y más nervios a la hora de escribir este libro?

Durante la primera fase de elaboración me encontraba un poco mareada, las condiciones para mi escritura habían cambiado y en principio me afectó.

Estaba algo inquieta, le daba vueltas a cómo sería recibida mi siguiente obra y estuve así dos o tres meses, hasta que conseguí concentrarme y recuperar la introspección de siempre.

Foto: Laura Carrascosa Vela

Ambas novelas dialogan con voces procedentes de la niñez. ¿De dónde surge tu interés literario por la infancia?

Es cierto que Vozdevieja y El Evangelio funcionan como un espejo en algunos aspectos. En la primera se observa el mundo desde la niñez y en la otra se mira hacia la niñez desde el primer contacto con la adultez.

Pueden llegar a formar un díptico, pero no ha sido mi intención establecer conexiones explícitas entre los dos libros, por lo que me parece que es la lectura desde el exterior lo que le puede dar ese sentido.

Mi preocupación por la infancia surgió en el momento en que yo misma era una niña y no entendía qué significaba mi propia existencia, ni por qué el mundo estaba organizado así.

Esas sensaciones siempre se han mantenido, me ha seguido interesando estudiarlas y explorarlas, porque no deja de llenarme de extrañeza la manera en que el ser humano se ve arrojado a este lugar tan incierto e indigesto, y el primer contacto se da en la infancia.

El título y el diseño de portada de la novela dispara el imaginario del lector en diversas direcciones, ¿por qué te decidiste por este título y este diseño?

El título vino motivado por cierta escena del libro en la que se incluyen esas dos palabras. Me gustaba la potencia fonética y simbólica que desprendía, me parecía contundente, gracioso, me cuadraba estéticamente, todos los motivos me convencían.

El Evangelio, 2021

La idea del diseño vino mucho después a través de un proceso de intercambio de ideas con el equipo de Blackie Books.

Buscamos inspiración en diferentes libros de aire cuidado y misterioso, de finales del siglo XIX y principios del XX, que a menudo jugaban con texturas, relieves y dorados, y a partir de esas referencias tratamos de construir algo a medio camino entre el libro sagrado, el tratado naturalista, el diario secreto y el manual de ocultismo, con el toque rupturista del fucsia.

El resultado ha sido muy satisfactorio para todos los implicados y supone una alegría inmensa que a la gente le esté gustando tanto.

La novela se desarrolla en dieciséis días, contados en dieciséis capítulos que se plantean como entradas de diario. ¿Cómo nace el armazón narrativo?

Llené páginas y páginas con calendarios, cuadrículas y esquemas de todo tipo atendiendo a la agenda escolar del 2007, la hemeroteca y la trayectoria que debía seguir el personaje.

Tenía bastante claro en qué momento del año tenía que empezar y terminar la narración pero eché un montón de cuentas hasta decidir cuántos días serían y qué pasaría en cada uno.

Me inspiraba la estructura dividida en jornadas para mantener la esencia de un diario de prácticas, pero no quería que fuesen muchos capítulos cortos, prefería que fuesen menos días y textos más extensos, que el personaje tuviese espacio para encadenar múltiples experiencias y desarrollar grandes hilos de pensamiento en torno a ellas.

La historia transcurre en Sevilla. Un escenario que se va configurando al ritmo de los autobuses que conectan el centro y la periferia, y que pautan el curso de la vida los personajes. ¿Por qué son tan importantes estos autobuses?

Cuando en una ciudad vives lejos del centro, y tienes que desplazarte hasta allí a diario por el motivo que sea, eso condiciona profundamente tu comportamiento y tu carácter, y la repetición constante te acaba llevando a una especie de trance.

Necesitaba estudiar esta circunstancia para que los personajes del libro, tanto los que viven en la periferia como los que no, se entendieran en plenitud.

A través de la protagonista, Eulalia o Lali, la narración se postula en contra de la idealización del principio de la adultez. ¿Qué te llevó a narrar la historia desde esta posición?

Me parece una postura realista, y encuentro saludable que se representen la oscuridad y las dificultades que le son propias a la gran cantidad de gente que encuentra la adaptación al mundo dolorosa y antinatural.

Elisa Victoria, 2018

La protagonista apenas tiene 20 años, pero dice tener la sensación de haber vivido muchos más. ¿Cómo se puede ser tan joven y estar cansada de vivir?

Puedes tener incluso siete años y estar cansada, que se te esté haciendo largo, que no le veas sentido a los pasos que te obligan a dar, y te mueras de ganas de salirte del camino.

Eulalia en concreto tiene que atender montones de cuestiones cada día y está agotada en todos los sentidos. La vida le está resultando cada vez más incómoda e ingrata, lleva siguiendo el mismo sendero desde que tiene uso de razón y ha perdido la ilusión, porque ha distinguido que es una trampa, que no hay ninguna recompensa al final.

Lali estudia magisterio y acaba haciendo sus prácticas en una escuela infantil dirigido por monjas. Según tú, ¿la rigidez del sistema educativo lleva a la pérdida más rápida de la infancia?

La disciplina, la competitividad, las rutinas anodinas o la introducción de conceptos malsanos son algunos de los factores tóxicos que contribuyen a la pérdida de algunas cualidades preciosas que los niños traen de manera natural. Y esto en los colegios privados religiosos se da con una mayor intensidad, aunque en los públicos se aprecia también perfectamente.

Foto: Laura Carrascosa Vela

La organización es más o menos la misma, de hecho en los públicos casi todos los niños cursan la optativa de religión, y la mayoría de editoriales de libros de texto que usan para estudiar todas sus materias pertenecen a órdenes católicas.

La trama se desliza por los detalles de la vida de Lali (la sexualidad, los granos, la menstruación, las escenas de lavabos…). ¿Consideras que la vida está en los detalles?

Eulalia se va preocupando, en las mismas páginas, tanto de sus poros como de cuestiones metafísicas de gran envergadura y encuentra sin parar conexiones entre todos los ámbitos.

Trato de otorgarle a cada cuestión la misma importancia, de manera que lo trascendental se acabe mezclando con lo mundano a través de un mismo hilo y con el mismo tono.
 

Sobre el autor
(Salon de Provence, 1986). Aunque nacida en Francia, España es, sin lugar a dudas, su país de adopción. De hecho, se especializó en literatura española y, concretamente, cursa un doctorado sobre dramaturgia contemporánea. Es co-directora de la Revista de Investigación Teatral Anagnórisis. Y, a pesar de la crisis, también co-dirige la Editorial Anagnórisis, sello digital especializado en teatro y estudios humanísticos.
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