Cinco premios Nobel de Literatura en cinco reflexiones

Abdulrazak Gurnah, Premio Nobel 2021. Ilustración: Niklas Elmehed

 
A través del siguiente artículo, nuestro colaborador Juan Manuel Chávez explora las distintas aristas del contexto geopolítico, creativo e idiomático que rodea a los últimos cinco premios Nobel de Literatura (concedidos entre 2017 y 2021): Ishiguro, Tokarczuk, Handke, Glück y Gurnah.

En 2018, se suspendió la concesión del Premio Nobel de Literatura, solo en esta categoría. La razón estaba en los varios escándalos que involucraban a la institución que lo concede: la Academia Sueca.

Kjell Espmark, 2008

Por un lado, los abundantes testimonios en torno a abuso sexual de un allegado a la institución y un señalamiento conjunto sobre la inacción de la Academia Sueca. Por otro lado, acusaciones que abarcan los conflictos de intereses y la filtración de información antes de los anuncios oficiales.

Sobrevino una crisis y comenzaron las dimisiones en la institución hasta que se quedó sin quórum para elegir un ganador. En su comunicado del 4 de mayo de aquel año, la Academia Sueca reconocía que se encontraba “actualmente disminuida y reducida la confianza pública”.

En 2017, el premio había recaído en un escritor nacido en Japón y de nacionalidad británica, pero al año siguiente no se concedió. Aquel galardón se postergó a 2019, junto con el correspondiente a ese año: una escritora polaca y un escritor austriaco. Desde entonces, la Academia Sueca ha premiado a dos figuras más, las cuales tienen al inglés como lengua literaria. Al respecto, cinco reflexiones.

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1. El develamiento de un tesoro oculto

Si alguna vez el Premio Nobel de Literatura fue un galardón que coronó, desde Suecia y con montos en coronas, la carrera de un escritor (antes que escritoras) cuya hegemonía internacional no dejaba muchas dudas, durante el siglo XXI el galardón vino a ensayar lo contrario: acercar al gran público una figura muy relevante, que solo circulaba entre pocos entendidos.

Olga Tokarczuk, 2007

A diferencia de Kazuo Ishiguro (Nagazaki, Japón, 1954. Nobel de 2017) y Peter Handke (Griffen, Austria, 1942. Nobel de 2019), con prestigio global y no exentos de controversias, están los reconocimientos a Olga Tokarczuk (Sulechów, Polonia, 1962. Nobel de 2018), Louise Glück (Nueva York, Estados Unidos de América, 1943. Nobel de 2020) y Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, Tanzania, 1948. Nobel de 2021).

Tokarczuk es un ejemplo rotundo, por calidad y activismo, de lo bien que le hace al mundo saber de ella, seguirla o discutirla. Su novela Los errantes, por mencionar uno de sus libros, es un peregrinaje por la memoria y una aventura de la mirada que se erige como literatura necesaria en un presente marcado por los desplazamientos humanos.

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2. La hegemonía del Norte global

Abdulrazak Gurnah, 1994

En los últimos cinco años, quienes han ganado el Nobel son europeos o viven en Europa y Estados Unidos. Así como la polaca Tokarczuk, el austriaco Handke y la estadounidense Glück se mantienen en el continente donde nacieron, tanto Ishiguro como Gurnah hicieron camino hacia el norte para instalarse en Reino Unido. Ambos ostentan, además, la nacionalidad británica.

Cabe matizar sobre Gurnah, galardonado por la Academia Sueca en 2021 “por su penetración intransigente y compasiva en torno a los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes”.

Su literatura ofrece pasajes como el inicio de su novela Paraíso, con el asombro y el temor de un niño de Tanzania frente a un par de europeos, que son figuras casi mitológicas por el poder que tienen sobre la vida ajena y por su tecnología para adentrarse en África.

Del miedo a la violencia, la voz de Gurnah le rinde tributo al Sur global.

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3. El inglés como lengua literaria

Fuera de Tokarczuk, que escribe en polaco, y de Handke, que lo hace en alemán, el resto de galardonados con el Nobel en el último lustro se valen del inglés. Sucede, además, que los tres viven en países anglófonos. El inglés es el idioma materno de la poeta estadounidense Glück, pero no lo es de Gurnah ni de Ishiguro, quienes eligieron esta lengua para su literatura.

Recuerdo que, hace unos veinte años, cuando leí Los inconsolables de Ishiguro, todo en mí era perplejidad. Estaba ante una novela que a la vez era una parábola y tenía aroma de leyenda. Una narración que engendraba muchas otras que, en vez de decir, callaban o velaban la historia.

A partir de ahí, me incliné a creer que Ishiguro dejó atrás su idioma nativo porque con el aprendizaje de una lengua nueva podía inventarse para su literatura las formas de contar.

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4. La narrativa en la cúspide

Con la excepción de Louise Glück, el Nobel lo ganan novelistas.

Ella, que además publica ensayos como algunos otros de los galardonados durante el último lustro, recibió el premio de la Academia Sueca “por su inconfundible voz poética que, con austera belleza, hace universal la existencia individual”.

Louise Gluck, Poemas

Más allá de estas razones, que lindan con lo corriente y plagadas de lugares comunes (¿no debería ser inconfundible una voz literaria?, ¿no se encamina la escritura a que una experiencia sensible exceda lo personal y tenga sentido para un colectivo?).

Aquella noche en Sevilla, que leí de ida y de vuelta el poemario El iris salvaje de Glück, después de concedido el Premio Nobel a su literatura en 2020, pensé que incluso el término “austero” para calificar sus versos lindaba con lo injusto. Si bien el adjetivo añadía cierta forma de elegancia a la belleza que celebraba la Academia Sueca, también resta a la imagen de conjunto.

El Nobel le falla a la poesía.

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5. Una visión incómoda

“Dejemos de una vez de ladrarnos y de aullarnos desde puestos enemigos y escuchémonos” (Contra el sueño profundo. Nórdica, 2017), escribía Peter Handke trece años antes de ganar el Premio Nobel de Literatura, frente a las polémicas que genera su posición nada popular en las guerras yugoslavas.

Peter Handke, 1998

La Academia Sueca, cuando le concedió el galardón, enfatizó el influjo de su obra por encima de sus opiniones de carácter social, bélico y político.

El hecho es que, durante el último lustro, el Premio Nobel ha recaído en literaturas que representan más de una forma de rebelión contra las corrientes en alza o de inconformidad hacia las convenciones.

De acuerdo con la Academia Sueca, la de Handke “ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana”, mientras que la de Tokarczuk representa “el cruce de fronteras como forma de vida” e Ishiguro “ha descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo”.

En ninguna de estas voces hay condescendencia con la realidad. Menos aún, indiferencia.

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Entonces, el perfil de quienes ganaron el Premio Nobel de Literatura en el último lustro se aproxima a los siguientes rasgos: no eran estrictamente reconocidos en el mundo, por lo general escriben en inglés y residen en el hemisferio norte. Además, se valen de la expresión narrativa y mantienen una posición cuestionadora.

K. Manresa y X. Ayen, 2018

Si en aquel comunicado del 4 de mayo de 2018 tras la suspensión se formulaba la promesa de que “la Academia ha comenzado recientemente un trabajo integral de cambio. Uno de los propósitos es modernizar la interpretación de los estatutos de la Academia”, este proceso de transformación a largo plazo también debería incluir una trituradora para algunos parámetros del quinquenio reciente, a fin de prestar una máxima atención a otros géneros literarios, a los discursos que se enuncian desde el sur del planeta y se rompa de una vez el pacto tácito de la preeminencia del inglés.

Está en poder del poder que ostenta la institución bicentenaria del Reino de Suecia refrescar la representatividad del Nobel y el valor de su legado universal.
 

Sobre el autor
(Lima, 1976) Escritor e investigador. Ha dedicado los últimos años a la escritura de su libro inédito «El Nobel se entrega en invierno». Entre lo más reciente de su obra están la novela «Cassi, el verano» y la investigación «Juan Bautista Túpac Amaru. El dilatado cautiverio». Mención especial del Premio Nacional de Literatura (categoría LIJ) en Perú y el Premio de Ensayo de Radio UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), es investigador de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona.
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