Libros encontrados: sobre «El buen salvaje» de Eduardo Caballero Calderón

Imagen habitual de libros amontonados en los contenedores de basura

 
Nuestra colaboradora Mercedes Fisteus rescata El buen salvaje del escritor colombiano Eduardo Caballero Calderón (1910-1993) y nos aproxima al contexto y a la trama de esta novela sui géneris, que pese a ganar por unanimidad el Premio Nadal 1965, desapareció de las librerías y hoy está completamente olvidada por la crítica y el público.

Creo firmemente que el negocio de segunda mano ha revolucionado no solo nuestros armarios, sino también nuestras estanterías.

La gente vende de todo, incluido libros. Estos ya se encontraban en mercadillos y librerías de viejo, pero ahora el intercambio es usual también entre los no lectores. En ocasiones, ni siquiera los venden: los dejan cuidadosamente dentro cajas en el suelo o amontonados de manera desordenada en los contenedores, sobre todo en ciudades grandes como Madrid.

Esta fue la razón por la que me traje a casa El buen salvaje. Quizá porque leí en su cubierta que el libro había sido galardonado hacía varios años, de forma unánime, y me apeteció comenzar su lectura.

Se trataba de un volumen editado por Destino, con una portada sencilla donde predominaba el color rojo. Estaba escrito por el colombiano Eduardo Caballero Calderón y había sido premiado con el Nadal en el 65.

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La literatura hispanoamericana es uno de mis objetos de deseo, pues desde la península hemos de reconocer que no conseguimos moldear el lenguaje como lo hacen los autores de América Latina. En ocasiones, lo que a nosotros nos puede resultar cómico en el habla, en lo escrito por ellos se vuelve elegante y honesto.

La historia tenía un poco de todo: un estudiante sudamericano trata de alcanzar el cenit de la fama y la riqueza con una novela que no termina de escribir y que solo es grande en su cabeza, pues carece hasta de la idea principal. Este joven becario malvive en un París decepcionante, ganándose pequeños favores económicos a base de buena labia. Y es gracioso e irritante (a partes iguales) ver cuán “seguro” está de “lo talentoso” que es. Cosa que no se demuestra en ningún punto.

Shawn Christensen, 2017

El buen salvaje es una mordaz sátira sobre aquellas personas que desean convertirse en escritores cueste lo que cueste, independientemente de lo que tengan que contar. ¿Qué va antes, la historia o el escritor? Por eso creo que esta obra es una excelente cura de ego.

A través de su personaje, Caballero revisa algunos de los clichés del mundillo literario y algunas de las técnicas más discutidas, algunas solo aptas para películas tipo La desaparición de Sidney Hall (es decir, hacer una novela a partir de un montón de notas personales).

En palabras del protagonista (y alcanzando un estratosférico nivel de fantasmeo): “Desde que resolví escribir mi novela y tomar notas en este cuaderno, me sucede que para pensar tengo que ponerme a escribir”.

¿Y por qué le llaman “el buen salvaje”? Porque no forma parte de la alta sociedad parisina en la que se intenta integrar a toda costa. Es un hombre con buenas intenciones, aunque con malas maneras. Alguien que aspira a ser un intelectual, pero que no lo consigue.

En El buen salvaje, Caballero rinde homenaje y parodia también, en cierto modo, a grandes autores como Proust o Víctor Hugo. Por otro lado, el libro va a influir en la escritura de varias novelas posteriores igualmente reseñables, como La vida exagerada de Martín Romaña (1981) de Alfredo Bryce Echenique, Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño, o una más obvia, París no se acaba nunca (2004) de Enrique Vila-Matas.

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Eduardo Caballero Calderón, escritor, 1910-1993

Eduardo Caballero Calderón –padre de los escritores Antonio y Beatriz Caballero Holguín, y del pintor Luis Caballero)– fue un polifacético narrador, periodista y diplomático. Todas estas facetas se ven reflejadas en su prolífica producción, y, también, en la construcción y en el modo de pensar del personaje principal de esta novela (un hombre desinteresado por la política, pero conocedor de los principales conflictos de su tiempo). La estancia de Caballero en París le sirvió para bordar esta imagen decadente de la Ciudad de la Luz, que en sus entrañas puede mostrar también un lado oscuro.

Caballero Calderón no solo ha destacado con El buen salvaje. Su novela El Cristo de espaldas (1950) es considerada una de las más emblemáticas de la literatura colombiana del siglo XX.

En definitiva, no puedo más que celebrar el haber recuperado una obra olvidada y retirada del mercado. Afortunadamente, algunas páginas como IberLibro u otras de segunda mano facilitan su obtención, pero debería ser un ejemplar digno de tener un hueco en las librerías con fondo.

Pienso, por último, que es de obligada lectura para cualquiera que desee dedicarse a esta profesión, pues un escritor también debe saber reírse de sus propias expectativas. Un escritor siempre será valioso por lo que tiene que contar o por la forma (que elige) de hacerlo.


 


1. Caballero Calderón, El buen salvaje (enlace a IberLibro): https://www.iberlibro.com/9788422607045/buen-Salvaje-Caballero-Calder%C3%B3n-Eduardo-8422607042/plp
2. En 2015, Ediciones del Viento publicó una nueva versión de El buen salvaje con motivo de los 50 años del galardón (Premio Nadal 1965). https://edicionesdelviento.es/es/viento-abierto/156-el-buen-salvaje.html

 

Sobre el autor
(León, 1995) Es jurista y escritora. Graduada en Derecho y Relaciones Laborales por la Universidad Complutense de Madrid, se estrena en el panorama literario como autora con su primera novela: Dentro de dos años, ganadora del Ateneo Joven de Sevilla en el año 2019. Además de trabajar en el mundo del Derecho y los Recursos Humanos, ha sido bibliotecaria durante su tiempo de formación.
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