Safo. Poemas y testimonios: sobre la sombra en las letras y en las traducciones

«Safo. Poemas y testimonios. Nueva traducción de Aurora Luque», Acantilado, 2020

 
A propósito de la publicación de Safo. Poemas y testimonios. Nueva traducción de Aurora Luque (Acantilado, 2020), que recoge fragmentos conservados hace siglos y algunos descubiertos hace pocos años, nuestro colaborador Antonio Palacios nos aproxima a la fascinante y enigmática obra de Safo de Mitilene (Lesbos, ca. 650/610-Léucade, 580 a. C.), la cual representa la primera muestra de poesía lírica de Occidente.

[Leer la introducción y un fragmento del libro]

En Safo. Poemas y testimonios se recoge “lo nuevo” de la poeta de Lesbos, como si todavía estuviera entre nosotros publicando sus odas y canciones. Restos de sus versos encontrados en vertederos, en Oxirrinco y El Fayum, enclaves de un Egipto heleno muerto, donde los cuerpos de algunas paupérrimas momias se envolvían con rollos de papiro. En una de las láminas se inscribían viejas canciones lesbias.

Gracias a esto se han recuperado poemas enteros. O unas líneas que principian un final ya conocido. Algo tan asombroso como encontrar, varios siglos más tarde, la mitad perdida de una página rasgada.

Safo de Mitilene

Este encuentro va en sintonía con la esencia del libro de Aurora Luque. Ahí vemos los caracteres griegos de Safo y, en la cara opuesta, los textos en español de la traductora, quien confiesa que se planteó su labor a manera de diálogo.

A las bellezas sáficas intentó responder con una poética propia. Al igual que hacían las antiguas damas en aquellos perdidos banquetes, de los que salieron amores y palabras legendarias aquí impresas.

O como hacía en soledad Safo, quien, presa de la ensoñación del coma, hablaba con la Afrodita de Chipre. A la diosa le pedía ayuda en el querer, de la misma forma que el héroe, antes del combate, suplicaba victoria o muerte.

A veces no era necesario dormir para ensoñar. Solo hacía falta ir al santuario, rodeado por un tranquilo bosque, que olía a incienso. Allí la rodeaban las ramas llenas de manzanas, mecidas por el letargo, propagando el olor a miel, mientras resonaba una corriente de agua cercana y los caballos pacían a lo lejos.

La poeta invocaba allí a la de Chipre para que escanciara el néctar, como se hacía en las fiestas. En este caso Safo ejercía de anfitriona del festejo en el que debe aparecer la divinidad. Dicho esto en sentido literal. Para que Afrodita acudiera, la poeta órfica formulaba un encantamiento. Por ello, lo que rodeaba el lugar hacía propicio el trance, provocado por rumores, olores y colores. Este se asemejaba a los húmedos lances mecidos del amor, mezclando lo sagrado y profano según nuestra mirada.

Incluso, en la melodía hechizada, sugería que el lugar se llenaría pronto de verdes doncellas, aludidas a través de las manzanas colgaderas, ya que, en este festín, sonarían sin duda las canciones sáficas.

Charles Mengin, 1877

La cantante nunca se sentó a escribir. Sus versos cantados, mientras ella misma se acompañaba a las cuerdas, sobrevivieron al ser escritos por otras manos.

En su tiempo, a Safo se la conocía como intérprete y como autora, o sea, como artista.

Su cante no solo iba dirigido a los congregados a la mesa, sino que también los entonaba para todos los de Lesbos. Y para nosotros, aún miembros del coro, pasada casi una eternidad.

Por eso, Odiseas Elitis (poeta griego y premio Nobel en 1979) hablaba de ella en presente. El moderno romántico la trataba igual que si fuera una autora contemporánea, pues la lírica comparte con los sueños el mismo tiempo: una actual eternidad.

Con todo, los sueños también se pueblan de manchas, restos tanto de los muertos como de los vivos, ambos protagonistas de la fantasía. Según argumentó Píndaro en su epinicio:

Criaturas de un solo día.
¿Si nadie es alguien, somos ninguno?
Los hombres son sueños de las sombras.

En la poesía griega σκιά, ‘sombra’, aludía a lo muerto. Por tanto, se nos pretende sugerir que somos lo que un cadáver ha fantaseado.

Los hijos se reducen a meras sombras de sus ancestros, a una visión del pasado que se hará presente. Los logros de mi vida serían, de este modo, el sueño de mis padres. Mis penas, sus pesadillas. Ambos, honores y caídas, poseen la lívida materia de una aparición, lo que, por otro lado, también supone un consuelo.

Aurora Luque, traductora

En este orden de cosas, la influencia de un autor en otro puede definirse como sombra.

La traducción, también.

El nuevo poeta trasueña al viejo, lo vuelve a la vida con sus palabras. Pero podemos darle la vuelta. El viejo poeta imaginó al nuevo, que ahora vive de sus palabras dichas. Sobre todo en la traducción. Cada poeta ha invocado a sus traductores, a sus epígonos. ¿Por ello, existen estos en realidad?

Aurora Luque se reduce a la sombra proyectada de Safo, a una ilusión de la de Lesbos, pues ha logrado la corona de la íntima comunión.

Al igual que se creía en tiempos áticos, si uno piensa en un amor, ese amor acaba por pensar en uno, en ese preciso momento.

Al igual que cuando miras fijamente a un desconocido, ese rostro se vuelve hacia tus ojos al sentir tu mirada.

Tal conexión se da en la poesía. Sobre todo en el caso del poeta con su traductor o traductora.

Estos poemas traducidos por Luque son parte de la visión de Safo, de su ensueño.

Del mismo modo que toda victoria de un hijo antes fue imaginada por los padres. Incluso se podría aventurar que dicho triunfo no existe, pues se trata de un anhelo, aunque se haya cumplido.

En su esencia tiene los vientos de la fantasía, no los hierros de la realidad.

Así que puede que este libro, por verdadero, no haya que leerlo, sino soñarlo.
 

Sobre el autor
(Sevilla, 1971) Escritor. Su poesía, ensayos y relatos han sido publicados en revistas europeas y americanas como Estación Poesía, Clarín, Letralia, El Coloquio de los Perros, Revista de Letras, etc. Distribuyó mediante bookcrossing, en ediciones no venales y limitadas, sus obras El libro diario, El primer libro y El libro de las carcomas. Su primera publicación por medios convencionales ha sido Yo sombra (Editorial Círculo Rojo), en 2018, un volumen que se comprende de una novela, un libro de entrevistas, una guía de viajes, una sátira y un ensayo poético sobre la verdadera naturaleza de los sevillanos.
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