El término «sudaca» y sus mutaciones: apócope, insulto y reivindicación

Dinamarca Sudaca. Obra de teatro escrita y dirigida por Claudia Fernández

 
La Tercera Ley del Movimiento de Isaac Newton se basa en el principio de la acción y reacción. Si trasladamos este concepto a la sociolingüística nos encontraremos con el término sudaca, ¿y qué tiene de especial? Un insulto expresado por un emisor X que llega a un receptor Y, quien al descodificar el mensaje experimenta diversas reacciones (indignación, tristeza, rabia). Sin embargo, el mismo receptor, a través de un mecanismo reflexivo de oposición, transforma el significado del vocablo hasta convertirlo en una palabra reivindicativa.

Los lingüistas denominan a este fenómeno resemantización. A.J Greimas lo explica como una operación semiótica por la cual ciertos contenidos tienden a perderse en provecho de algún significado nuevo para formar una unidad discursiva más extensa. ¿Qué factores han influido para que sudaca pase de ser una agresión verbal a una voz de autoafirmación colectiva?

Los diccionarios de María Moliner (1998) y de la RAE (2001) definen sudaca como un “adjetivo despectivo”. Sin embargo, el origen del término se remonta al Madrid de la transición democrática y entonces no tiene ese matiz negativo. Francisco Umbral, en su Diccionario cheli (1983), incluye esta palabra como sinónimo de sudamericano sin asociarle una carga peyorativa. Una característica de esta jerga juvenil madrileña recogida en el diccionario de Umbral es el uso habitual de apócopes y de los sufijos  –oca, –ata y –aca como mecanismo coloquial de intensificación: cubata (de “cuba libre”), masoca (masoquista), camata (camarero), tocata (tocadiscos), bocata (bocadillo), mensaca (mensajero) y así.

Una prueba del carácter inocuo de la expresión: en noviembre de 1983, Siniestro Total incluye el tema El sudaca nos ataca en su disco El regreso. No se trata de una canción xenófoba, sino de una visión humorística sobre sus amigos llegados de América del Sur. El grupo gallego es bien conocido por su sarcasmo e ironía y goza de amplia aceptación desde el Río Grande hasta la Patagonia.

Sudaca adquiere el matiz peyorativo al ser empleado por grupos de extrema derecha de Madrid, que lo ubican en la misma categoría de moro y negro. Esta acepción del término se extiende por los campos de fútbol a través de seguidores fascistas agrupados en Ultra Sur, Brigadas Blanquiazules y Boixos Nois, fundados entre 1981 y 1985, un fenómeno del que da cuenta el periodista Antonio Salas en su libro Diario de un skin–. Finalmente, la palabra sudaca llega a tierras americanas como equivalente a un insulto xenófobo.

En 1992 se celebra el quinto centenario de la llegada de Colón a América. El anuncio del evento tiene cierta repercusión al otro lado del Atlántico y propicia, desde finales de los ochenta, la reapertura del debate histórico sobre el colonialismo. En el movimiento de rock hispanoamericano esta cuestión es recurrente desde que el grupo chileno Los Prisioneros publicaran en 1987 su canción satírica Maldito sudaca donde se relaciona dicha expresión con un insulto y en especial con la discriminación que sufren los hispanos en Estados Unidos. El tema tiene trascendencia continental.

La aparición del colectivo femenino Sudacas Reunidas S.A. de Madrid supone, en este sentido, un punto de inflexión al convertirse en una de las primeras voces que reivindica el término resemantizándolo. “Lo que hemos hecho poco a poco es quitarnos la connotación peyorativa y crear un ambiente más relajado, más distendido”, afirma la escritora Carmen Posadas, una de las promotoras del grupo y organizadora del Premio Sudaca Excepcional.

Para efectuar este proceso de resemantización es necesario separar el significante (la cadena de fonemas que articulan la palabra sudaca) del significado (la representación mental negativa que corresponde a dicha imagen fónica) y reasignarle a continuación un valor positivo o neutro. Sudacas Reunidas S.A. asumen sin prejuicios el vocablo desde la misma denominación del colectivo alterando así el sentido y la connotación negativa que el término había arrastrado hasta ese momento.

La estrategia de exhibir el vocablo negativamente connotado –muchas veces acudiendo a la ironía– supone, a fin de cuentas, un mecanismo de defensa frente a cualquier agresión verbal en la que se utilice ese término. La palabra sudaca queda así neutralizada y pierde automáticamente su carga ofensiva. La violencia que implica una interacción social marcada por la xenofobia queda finalmente desactivada y se convierte en una victoria psicológica de la víctima, lo que facilita su recuperación de las secuelas emocionales causadas por el insulto.

Esta estrategia de autoafirmación semántica ha tenido una reacción en cadena en el ámbito de rock latino durante el proceso de desanglosajonización del género. Existen muchos ejemplos como es el caso de los grupos musicales Beat Sudaca (Lima, 1987), Karma Sudaca (Tucumán, 1997), TDH Sudaca (Bogotá, 1999), Che Sudaka (Barcelona, 2002) y Sudakistán (Estocolmo, 2009) así como de las productoras, radios y editoriales Sudaca Films (Lima-Caracas), Radio Sudaca Itinerante (red panamericana), Sudaquia Editores (Nueva York) o el suplemento Sudaquia del diario Clarín (Buenos Aires), entre otros.

Nuestra misión para algunos puede sonar absurda. Sin embargo, estamos comprometidos a devolver al término sudaca un significado positivo a través de nuestros recursos visuales, haciendo un gran esfuerzo para dejar atrás cualquier connotación negativa creada en el pasado. Carlos M. Mansilla, artista

De igual modo, el artista gráfico peruano Carlos M. Mansilla (afincado en Los Ángeles) da cuenta de este fenómeno en el campo de la moda a través de la firma de ropa juvenil Sudaca: “Creada con la intención de comunicar individualidad, tolerancia y conciencia social acerca de la diversidad cultural”.

En este sentido, la adopción de la palabra sudaca, como una expresión relacionada con la identidad multiétnica y el orgullo continental, tiene paralelismos con el vocablo cholo –mestizo de los países andinos– y otros que también han experimentado este tipo de metamorfosis semántica como son las voces de uso regional chicano o pocho (mexicano-estadounidense), negro o zambo (afrodescendiente) y corroncho (caribeño de Colombia).

A cada acción le corresponde una reacción proporcional (Tercera Ley del Movimiento de Isaac Newton).
 

Sobre el autor
Textólogo. Lic. en Filología Hispánica (Universitat de Barcelona) y en Periodismo (U. de San Martín, Lima). Trabajó en Expreso y Frecuencia Latina TV (Perú) y colaboró con El Universal y W Radio (Colombia). Reside en Barcelona y ha sido articulista de Mundo Hispano y Tribuna Latina. Sus temas: política internacional, inmigración, literatura, rock y culturas juveniles. Desde 2009 es editor-coordinador de PS. Actualmente realiza el Máster de Experto en ELE.
3 total comments on this postSubmit yours
  1. Un buen ejemplo de estos bandazos semánticos de la palabra en cuestión es el cómic “Sudor sudaca”, de los argentinos Muñoz y Sampayo, que fue apareciendo por capítulos en la revista El Víbora a finales de los 80, y que trata de las vicisitudes de argentinos emigrados, la mayoría forzosamente, a España. En 1990 Ediciones La Cúpula recopiló las historias en un álbum que aún puede encontrarse a la venta (aunque personalmente recomiendo el mercado de San Antonio):
    MUÑOZ; SAMPAYO (ANTONIO MUÑOZ; CARLOS SAMPAYO) , LA CUPULA, 1990
    ISBN 9788478330232.

  2. Ah, interesante la información. Lo tomaré en cuenta. Gracias por el comentario, Ojanco.

  3. Otra resemantización polémica, la de la palabra “charnego”:
    http://elpais.com/elpais/2015/04/10/opinion/1428691703_954746.html

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